Mostrando entradas con la etiqueta etica. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta etica. Mostrar todas las entradas

lunes, 17 de enero de 2011

EL TEMOR DE SER EL BLANCO DE LA ENVIDIA NEGATIVA DE OTROS NOS HACE SER MAS GENEROSOS CON ELLOS

Psicología
Viernes, 14 de Enero de 2011 08:52

Es bueno tener éxito. Pero también puede hacer que nos preocupemos por la posibilidad de convertirnos en el blanco del odio de personas envidiosas. Una nueva investigación desvela que el miedo a ser objeto de envidia negativa nos hace actuar de modo más generoso hacia aquellas personas de las que sospechamos que pueden estar comenzando a odiarnos por la envidia negativa que despierta en ellas nuestro éxito.

En una investigación previa, Niels van de Ven de la Universidad de Tilburgo y sus colegas Marcel Zeelenberg y Rik Pieters comprobaron que la envidia se presenta bajo dos formas: la positiva y la negativa. Ellos estudiaron personas que mostraban estos dos tipos de envidia y descubrieron que en los individuos con envidia positiva este sentimiento les incitaba a esforzarse para superarse a sí mismos, es decir a hacer mejor las cosas de modo que pudieran parecerse más a las personas que ellos envidiaban. Por otra parte, también comprobaron que las personas con envidia negativa deseaban socavar el éxito de la persona exitosa a la que envidiaban. Van de Ven y sus colegas se preguntaron cuál sería la experiencia para las personas que se sienten objeto de envidia negativa.

En antropología se considera que si alguien nota que la gente de su entorno le envidia de manera negativa, tenderá a actuar de modo más sociable en lo sucesivo, con el fin de intentar apaciguar a las personas envidiosas, haciendo cosas como compartir un pedazo grande de carne cuando come, por ejemplo. Los autores del nuevo estudio querían averiguar si este fenómeno antropológico también se manifestaría en el laboratorio, con personas de una sociedad moderna y acomodada.

En los experimentos, van de Ven y sus colegas hicieron que algunas personas creyeran que otros las iban a envidiar negativamente, al decirles que recibirían una recompensa de 5 euros, a veces merecida por la puntuación que les dijeron que habían alcanzado en una prueba, y en otras ocasiones inmerecida. Los investigadores imaginaron que la recompensa merecida provocaría envidia positiva, mientras que la inmerecida provocaría envidia negativa. Entonces se pidió a los agraciados por la recompensa que aconsejasen lo mejor posible a una persona potencialmente envidiosa.

Las personas que tuvieron razones para pensar que eran objeto de envidia negativa tendían a emplear más tiempo en aconsejar a sus rivales que las que eran objeto de envidia positiva.

Scitech News

martes, 28 de diciembre de 2010

CUANDO PORTARSE MAL ES FACIL, HAY MAS PROBABILIDADES DE QUE LO HAGAMOS

Psicología
Jueves, 23 de Diciembre de 2010 10:13

Muchas personas dicen que no harían trampas durante un examen, no mentirían en una solicitud de empleo o no se negarían a prestar una ayuda fácil y ocasional a una persona que lo necesite. Pero ¿y si las respuestas del examen aparecieran en el ordenador, mentir no requiriera ningún esfuerzo de su parte, y no tuviera que negarse de manera directa a ayudar a la persona que lo necesita? ¿Cambiaría su comportamiento?

Una nueva investigación llevada a cabo en la Universidad de Toronto en Scarborough muestra que podría suceder. Y corrobora que refranes como "La ocasión hace al ladrón" encierran una gran verdad.

En dos experimentos que pusieron a prueba la fuerza de voluntad de los participantes para resistirse a la tentación de actuar de forma deshonesta, el equipo de la citada universidad descubrió que las personas pueden tener una mala conducta si no implica demasiado trabajo por su parte.

En otras palabras, y tal como lo resume Rimma Teper, coautora del estudio, las personas son más propensas a engañar y tomar decisiones inmorales cuando sus transgresiones no implican una acción explícita. Si pueden mentir por omisión, hacer trampas sin tener que arriesgarse demasiado, o pasar por alto la petición de ayuda de una persona sin negarse expresamente, les resultará más fácil hacerlo.

En un experimento, los participantes respondieron a las preguntas de un examen de matemáticas en un ordenador, después de que se les advirtiera de que había fallos en el sistema. A los de un grupo se les dijo que si pulsaban la barra espaciadora, la respuesta aparecería en la pantalla. A los del segundo grupo se les dijo que si no presionaban la tecla Enter (Entrar o Intro) tras haber visto la pregunta durante cinco segundos, la respuesta aparecería.

Las personas del segundo grupo, que no tenían que ejecutar ninguna acción física para obtener las respuestas, fueron mucho más propensas a hacer trampas.

En otro experimento, el equipo de investigación preguntó a los participantes si estaban dispuestos a ayudar a un estudiante con una discapacidad del aprendizaje a completar un componente del test. Los miembros de un grupo sólo tenían la opción de marcar un "Sí" o un "No" en una ventana que aparecía en el ordenador. Los miembros del segundo grupo podían seguir un enlace al final de la página para ofrecer su ayuda, o simplemente pulsar "Continuar" para pasar a la siguiente página de su prueba. Se comprobó que entre los participantes que sólo podían optar por marcar "Sí" o "No" había 5 veces más probabilidades de que ofrecieran ayuda voluntaria.

Scitech News

sábado, 29 de mayo de 2010

Los niños son "socialistas" naturales


Un equipo de investigadores escandinavos acaba de publicar en Science un interesante trabajo que estudia de qué modo afecta la edad temprana a nuestras preferencias con respecto a la justicia. La conclusión más interesante es que estas preferencias no son estables, y que los niños tenderían a desarrollar un concepto de justicia basado en el mérito sólo a medida que crecen, probablemente como consecuencia de un medio social más competitivo, que implica recompensas en la escuela o en actividades de tipo deportivo.

Los investigadores han empleado a niños y adolescentes entre 10 y 12 años para que participaran en el "juego del dictador". En el juego, cada niño era emparejado con otro que no conocía, y se les daba la ocasión de ganar dinero real después de intentar identificar repetidas veces la aparición de un determinado número en un monitor. Como resultado, los estudiantes que realizaban mejor la tarea ganaban más dinero y al final del juego la suma era puesta en común, siendo uno de los dos estudiantes, el "dictador", el encargado de dividir las ganancias de acuerdo con lo que considerase justo.

La edad determinó de qué modo dividía el niño las ganancias. Sobre dos tercios de los niños más jóvenes, entre 10 y 11 años, dividieron la suma uniformemente con independencia de los logros de sus compañeros. Los adolescentes más mayores, sin embargo, dividieron la suma en base a los logros. Entre los de 18 años, por ejemplo, sólo el 22 % dividieron la suma de forma uniforme con su compañero, mientras que el 43 % se quedó más para ellos mismos porque sentían que se lo habían ganado.

Dentro de un amplio programa naturalista que estudia el comportamiento económico humano y la evolución de la cooperación, estas conclusiones son compatibles con otros trabajos que han mostrado las preferencias igualitarias "naturales" de los seres humanos. El cuadro es, sin embargo, bastante complejo, ya que siempre será difícil aislar la "naturaleza humana" de sus diferentes moldes culturales, como han explicado recientemente Joseph Henrich y otros. El "socialismo" de los niños (Science: "Los niños empiezan como Karl Marx y eventualmente se convierten en algo parecido a un miembro del Comité Olímpico Internacional"), en este sentido, debe interpretarse por lo menos con el mismo sentido crítico que cuando los científicos y los psicólogos cognitivos nos hablan de una "religión" o una "espiritualidad" natural, independiente de la sociedad, la historia y la cultura.

sábado, 15 de mayo de 2010

La vida moral de los bebés










Nuestras más "elevadas facultades morales" no son inexplicables desde la evolución biológica, como temía Alfred Russel Wallace:


Decir que un rasgo biológico evoluciona para un propósito no significa que siempre funcione, en el aqui y ahora, para ese propósito. La excitación sexual, por ejemplo, evolucionó presumiblemente porque servía para hacer bebés; pero por supuesto podemos excitarnos en todo tipo de situaciónes en las que hacer niños simplemente no es una opción, por ejemplo, mientras vemos pornografía. De forma similar, nuestro impulso de ayudar a los demás evolucionó probablemente por el beneficio reproductivo que nos daba en ciertos contextos.

Aunque la biología (como la capacidad empática de los bebés) no sea suficiente:

El aspecto de la moralidad que realmente nos maravilla, su generalidad y universalidad, es el producto de la cultura, no de la biología. No hay ninguna necesidad de postular intervención divina. Un pleno desarrollo de la moralidad es el producto del desarrollo cultural, de la acumulación de aportaciones racionales e innovaciones que ha costado conseguir. La moralidad con la que comenzamos es primitivia, no sólo en el sentido obvio de que es incompleta, sino en el sentido profundo de que cuando los individuos y las sociedades aspiran a una moralidad ilustrada, en la que todos los seres dotados de razón y sufrimiento se sitúan en la misma base, donde todo el mundo es igual, entonces deben luchar contra lo que poseen los niños desde el punto de salida.

En un largo e imprescindible ensayo de Paul Bloom sobre estudios morales en niños.

Los físicos estudian cómo evoluciona el comportamiento moral

Teoría de JuegosUn nuevo modelo basado en la física estadística puede arrojar luz sobre la vieja cuestión de: “¿Cómo puede la moralidad enraizarse en un mundo donde todas las personas piensan en sí mismas?” Las simulaciones por ordenador de un equipo internacional de científicos sugieren que la respuesta está en cómo la gente interactúa con sus vecinos más cercanos, en lugar de con la población como un todo.

Liderados por Dirk Helbing del ETH Zurich en Suiza, el estudio también sugiere que bajo ciertas condiciones, el comportamiento deshonesto de algunos individuos puede realmente mejorar el tejido social.

Los bienes públicos tales como recursos ambientales o beneficios sociales, a menudo se agotan debido a que los individuos egoistas ignoran el bien común. El comportamiento cooperativo puede reforzarse a través del castigo, pero los cooperadores finales que ejercen el castigo perderán frente a aquellos que no castigan debido a que el castigo requiere de tiempo y esfuerzo. Estos cooperadores sin castigo pierden a su vez respecto a los no cooperadores, o gorrones. Con un predominio de gorrones, los recursos se agotan, para el detrimento de todos – un escenario conocido como “la tragedia de los comunes”.

¿Cómo, entonces, surge la cooperación? Algunos investigadores han propuesto que los cooperadores que castigan podrían sobrevivir a través de la “reciprocidad indirecta”, la idea de que el trabajo por el bien común mejorará la reputación de la persona y asegura su beneficio en el futuro. El grupo de Helbing, sin embargo, ha demostrado que esto no es necesario para que florezca la cooperación.

Fenómeno emergente

Llegaron a esta conclusión centrándose en cómo se comportan los individuos con sus vecinos más cercanos, en lugar de con un grupo más amplio que es representativo de toda la población. Como en los modelo de magnetismo del vecino más cercano – que son a menudo más realistas que las aproximaciones de media del campo – dicen que esta aproximación capta el fenómeno “emergente” que se pasaría por alto en otro caso.

Su modelo basado en la teoría de juegos, comprende una retícula cuadrada de decenas de miles de puntos, cada uno representando un individuo. Cada individuo podría adoptar una entre cuatro estrategias – cooperar sin castigo a los gorrones; cooperar y castigar (“moralistas”); gorronear; o gorronear pero también castigar a otros gorrones (“immoralista”). Inicialmente, las cuatro estrategias se distribuyen de forma aleatoria entre los individuos y el sistema evoluciona para encontrar qué comportamiento es el mejor a largo plazo.

Esta evolución está influida por tres variables – las multas que penalizan a los gorrones; el coste de administrar el castigo; y el “factor de sinergia”, que estipula cuánto se mejora la suma de las constribuciones de los individuos por la acción colectiva.

El programa de ordenador selecciona un individuo de forma aleatoria y calcula cuánto va a ganar en relación con sus vecinos más cercanos, dadas las estrategias empleadas por cada vecino. El ejercicio se repite entonces para los propios vecinos. La estrategia empleada por cada individuo se modifica entonces a la luz del éxito de sus vecinos, de forma que los individuos podrían imitar aquellos que tuvieron un mejor resultado que el suyo.

Intrigantes resultados

Ejecutar la simulación hasta 10 millones de veces, arrojó algunos resultados intrigantes. Como se esperaba, si la proporción entre la multa y el coste y el factor de sinergia eran bajos, finalmente todos se convertirían en gorrones, de la misma forma que los moralistas predominarían si la multa era lo bastante alta. No obstante, también encontraron que los moralistas podrían ganar sobre los cooperadores que no castigan incluso si el coste de administrar el castigo era relativamente alto. Esto se debía a que la imitación de los vecinos con mejor resultados pronto lleva a pequeños cúmulos de cooperadores y moralistas en un mar de gorrones. Con los moralistas lidiando mejor con los gorrones que los cooperadores, se hacen predominantes, incluso aunque perderían si se les coloca en una competición directa con los que no castigan.

También se observó una “colaboración impía” entre moralistas e inmoralistas donde los individuos que adoptan estas estrategias pueden existir a costa de cooperadores y gorrones. Esto, según encontraron los investigadores, ocurriría su el coste del castigo es bajo, la sinergia no muy alta y las multas moderadamente altas. Como señalan, este escenario se ve apoyado por la existencia en la vida real de inmoralistas.

Nuevo tipo de comportamiento colectivo

El colega de Helbing, Attila Szolnoki del Isntituto de Física Técnica y Ciencias de los Materiales en Budapest resume el trabajo: “La contribución de la física estadística a este campo de investigación podría ser el de darnos cuenta de un gran número de jugadores pueden dar como resultado un nuevo tipo de comportamiento colectivo que no puede derivarse a partir del análisis de dos jugadores. Los modelos por ordenador pueden por tanto considerarse como pre-experimentos que ayudan a diseñar experimentos de laboratorio más sofisticados”.

El equipo está actualmente construyendo un laboratorio capaz de llevar a cabo experimentos de la teoría de juegos con hasta 36 personas, lo cual les permitiría estudiar las predicciones de su modelo.

Herbert Gintis, economista y experto en teoría de juegos en el Instituto Santa Fe y la Universidad Europea Central en Budapest, cree que Helbing y sus colegas están en lo correcto al incorporar interacciones de pequeña escala en su modelo. Pero dice que deberían también tener en cuenta el factor de las relaciones genéticas entre individuos, debido a que el comportamiento de los individuos depende de si están tratando con un pariente cercano o no.


Autor: Edwin Cartlidge
Fecha Original: 5 de mayo de 2010
Enlace Original

domingo, 4 de abril de 2010

EE.UU.: piden revisión a leyes de privacidad en Internet

Firmas tecnológicas y grupos de privacidad en Estados Unidos han pedido una revisión de las leyes de privacidad en internet pues dicen que el gobierno tiene demasiado acceso a los datos privados online.
Piden una revisión de las leyes de privacidad en internet en  Estados Unidos

La Ley de Privacidad estadounidense es de 1986.

Google, eBay, Microsoft, Intel, AT&T, entre otros, lanzaron la coalición del Debido Proceso Digital (Digital Due Process) que busca actualizar la Ley de Privacidad de 1986, aprobada antes de la explosión del uso de internet.

La coalición pide que se expidan órdenes judiciales antes de que los correos electrónicos y mensajes de textos sean entregados a las autoridades competentes.

La idea es que se protejan más los datos almacenados online y la información de seguimiento de teléfonos celulares, explica Maggie Shiels, periodista de tecnología de la BBC.

Una ley de otra época

No es sorprendente que una ley escrita en 1986 no haya previsto la protección a la privacidad que se necesita 25 años después

Richard Salgado, consejero principal de Google para la seguridad de la información

La coalición busca reescribir la Ley de Privacidad de Comunicaciones Electrónicas (ECPA, por sus siglas en inglés) -de 1986- que establece a qué tipo de información privada digital el gobierno puede tener acceso y cómo la puede obtener.

"No es sorprendente que una ley escrita en 1986 no haya previsto la protección a la privacidad que se necesita 25 años después", aseguró a la BBC Richard Salgado, consejero principal de Google para la seguridad de la información.

La coalición, que incluye más de 30 miembros procedentes del mundo de la industria, la privacidad y la academia, señalaron que la ECPA es un "mosaico de normas confusas que se han interpretado de manera contradictoria por los tribunales".

Por ejemplo, las agencias de aplicación de la ley pueden tener acceso a cierta información de correos electrónicos, mensajes instantáneos y otros datos almacenados online a través de citaciones simples, no garantizadas a través de una orden judicial.

La coalición recomienda el establecimiento de una orden antes de que los proveedores de internet entreguen la información online, al igual que se necesita una para un registro físico de la computadora de un sospechoso.

Internet

La coalición incluye más de 30 miembros procedentes del mundo de la industria, la privacidad y la academia.

Quiere una protección similar antes de que las compañías de telefonía celular entreguen información de rastreo de sus clientes.

También busca que los tribunales aseguren que cualquier información en tiempo real -como los textos y mensajes instantáneos- sea relevante para una investigación.

"La ley tiene que aclarar que la misma norma se aplica a los correos electrónicos y documentos almacenados con un proveedor de servicios, mientras que al mismo tiempo es lo suficientemente flexible para satisfacer las necesidades de aplicación de la ley", dijo Jim Dempsey, del Centro para la Democracia y la Tecnología.

Diálogo

No estamos esperando que se promulgue este año, pero es el momento de iniciar el diálogo

Jim Dempsey, Centro para la Democracia y la Tecnología

Miembros de la coalición aseguraron que ya tuvieron conversaciones con la Casa Blanca, la Oficina Federal de Investigaciones (FBI, por sus siglas en inglés) y los Departamentos de Justicia y Comercio.

Reconocieron que era probable que las agencias encargadas de aplicar la ley se resistan a cualquier cambio y que, con certeza, iba a existir un largo debate antes de que el Congreso actuara.

"No estamos esperando que se promulgue este año, pero es el momento de iniciar el diálogo", aseguró Dempsey.

El senador Patrick Leahy, presidente del Comité Judicial del Senado, dijo que planeaba llevar a cabo audiencias sobre "actualizaciones muy necesarias" a la ley de privacidad.

miércoles, 31 de marzo de 2010

Es posible alterar los juicios morales

Cerebro

Los científicos identificaron la región del cerebro involucrada en los juicios morales.

Científicos afirman que es posible cambiar los juicios morales de la gente alterando una zona específica del cerebro con impulsos electromagnéticos.

Los investigadores del Instituto Tecnológico de Massachusetts (MIT) identificaron una región del cerebro detrás del oído derecho que al parecer controla la moralidad.

Y utilizando impulsos electromagnéticos para bloquear la actividad celular lograron alterar en los voluntarios la noción de lo correcto y lo equivocado.

Los detalles de la investigación aparecen publicados en Proceedings of the National Academy of Sciences (PNAS) (Actas de la Academia Nacional de Ciencias).

Tal como explica la doctora Liane Young, quien dirigió el estudio "pensamos que la moralidad es una conducta de muy alto nivel".

"Así que poder aplicar un campo magnético a una región específica del cerebro y cambiar sus juicios morales es realmente sorprendente", expresa.

Esta región clave del cerebro es un nudo de nervios conocida como intersección temporoparietal derecha o RTJP.

En el estudio los científicos sometieron a 20 voluntarios a varias pruebas diseñadas para analizar su noción de correcto y equivocado.

En un escenario se preguntó a los participantes qué tan aceptable era que un hombre permitiera que su novia caminara por un puente que él sabía era inseguro.

Después de recibir un pulso electromagnético de 500 milisegundos en el cuero cabelludo, los voluntarios dieron veredictos basados en las consecuencias y no en el principio moral.

Es decir, si la novia lograba cruzar el puente de forma segura, no consideraron que el hombre hubiera hecho algo malo.

Esto refleja, dicen los investigadores, que los voluntarios no pudieron hacer un juicio moral para el cual se requiere un entendimiento de las intenciones de los demás.

Estudios previos han demostrado que la RTJP es muy activa cuando la gente está pensando en las creencias y pensamientos de los otros.

Corrientes eléctricas

El equipo del MIT identificó esta región en los voluntarios utilizando un sofisticado escáner cerebral de imágenes de resonancia magnética funcional (fMRI).

Después se enfocaron en el área usando una técnica llamada estimulación magnética transcraneal (TMS) para crear corrientes eléctricas débiles que evitar temporalmente que las neuronas trabajen normalmente.

En una prueba, los voluntarios fueron expuestos a TMS durante 25 minutos antes de leerles historias sobre personajes moralmente cuestionables y pedirles que juzgaran sus acciones.

Cerebro

Los científicos utilizaron impulsos electromagnéticos para alterar la RTJP.

En un segundo experimento, los voluntarios fueron sometidos a una TMS mucho más corta de 500 milisegundos mientras se les pedía que hicieran un juicio moral.

En ambos casos los científicos encontraron que cuando se alteraba la RTJP los voluntarios solían juzgar a las acciones únicamente sobre la base de si éstas causaban daño y no porque éstas estuvieran moralmente equivocadas.

Los actos moralmente dudosos con un final "feliz" a menudo eran juzgados como aceptables.

Otros expertos afirman que el estudio es interesante.

"La investigación sugiere que esta región -la RTJP- es necesaria para llevar a cabo un razonamiento moral" afirma Sarah-Jayne Blakemore, experta en cerebro de la Universidad de Londres.

"Lo que es interesante es que ésta es una región que tarda mucho en desarrollarse -por lo general en la adolescencia o ya entrados los 20 años de edad".

"El siguiente paso ahora será analizar si acaso el desarrollo de la moralidad cambia cuando un niño pasa a la adultez, y si es así, cómo ocurre este cambio", expresa la experta.

El equipo del MIT está ahora investigando el papel del RTJP en los juicios de las personas que son moralmente afortunadas o desafortunadas.

Por ejemplo, un conductor ebrio que golpea y mata a un peatón es desafortunado, comparado con otro conductor igualmente ebrio que puede llegar a su casa sin causar un accidente.

Lo que los científicos quieren investigar es por qué el conductor desafortunado y homicida tiende a ser juzgado como más culpable moralmente que el otro conductor.

lunes, 1 de marzo de 2010

Posmodernismo, pseudociencias, religión e izquierda política



¿Hay alguna relación entre posmodernismo y pseudociencia? Bien, quizás para poder responder con mayor conocimiento de causa sea necesario definir ambos términos
Daniel Raventós | Sinpermiso | 22-2-2010 a las 21:09 | 666 lecturas | 4 comentarios
www.kaosenlared.net/noticia/posmodernismo-pseudociencias-religion-izquierda-politica
[Aumentar tamaño texto] [Disminuir tamaño texto] [Versión para imprimir] [Enviar esta noticia] [Formato PDF] [Noticia anterior] [Noticia siguiente]

¿Hay alguna relación entre posmodernismo y pseudociencia? Bien, quizás para poder responder con mayor conocimiento de causa sea necesario definir ambos términos. El posmodernismo es una corriente intelectual que tiene en mayor o menor grado estas características: el rechazo de la tradición racionalista de la Ilustración, el desprecio hacia cualquier tipo de comprobación empírica de sus discursos teóricos, y un relativismo cognitivo y cultural que considera a la ciencia como una "narración" o una construcción social entre muchas otras.

Por pseudociencia la definición que puede valer es: conjuntos de pensamientos, afirmaciones o relaciones sobre realidades o imaginaciones de todo punto inaceptables por la ciencia; habitualmente quien la practica apoya estos pensamientos mediante razonamientos o informes que distan de satisfacer los requisitos habituales en ciencia.

Ya puestos, también se especificará qué se entiende por ciencia: un intento crecientemente exitoso ("crecimiento exitoso" porque para decirlo con las palabras de uno de los mayores especialistas mundiales en especiación, Jerry A. Coyne: "los problemas difíciles a menudo ceden ante la ciencia") de obtener una comprensión objetiva, si bien siempre incompleta y aproximada, del mundo.

Si en una línea horizontal que intentase reflejar el continuo que va, de izquierda a derecha, desde la ciencia probada hasta la pseudociencia más "pura", basado en la fuerza de los datos empíricos a favor de las distintas teorías que pudiéramos poner, nos encontraríamos en el extremo izquierdo con teorías, por ejemplo, como la atómica o la evolución. En realidad, son muchos los que coinciden en que la evolución es un hecho. Uno de ellos, Richard Dawkins, lo dice de forma elocuente: "Más allá de una duda razonable, más allá de una duda seria, más allá de una duda sana, informada, inteligente, más allá de cualquier duda, la evolución es un hecho." (1). Pero no nos detengamos en este punto; en el extremo izquierdo de este hipotético continuo, repito, están la teoría atómica y la evolución, entre otras. En el extremo derecho existen, ¡ay!, muchos ejemplos para poner: astrología, creacionismo, judaísmo, cristianismo, tarot… Cerca del extremo derecho también estaría situada la homeopatía, por ejemplo.

La relación entre postmodernismo y pseudociencias es una de las investigaciones que nos propone, entre otras muchas, Alan Sokal en su nuevo libro Más allá de las imposturas intelectuales (Paidós, 2009), excelentemente traducido por Miguel Candel.

Como se recordará, Alan Sokal fue el responsable de un episodio muy divertido y muy ilustrativo. En el año 1996, la revista postmoderna que académicamente gozaba de mucha importancia, Social Text, publicó en el número 46/47 un artículo de título largo y voluntariamente incomprensible (la traducción del inglés sería algo así como "Transgredir las fronteras: hacia una hermenéutica transformativa de la gravedad quántica") escrito por este físico de izquierdas estadounidense. Poco después de publicarse, el mismo Alan Sokal envió un artículo a la misma revista en el que confesaba que todo lo que había escrito allá era un sinsentido de lo más estúpido. Social Text no quiso publicar este nuevo artículo de Sokal en donde se desmontaba el engaño, aunque sí lo hizo Dissent en el mismo año 1996. Entre otras cosas, Sokal afirmaba en este nuevo artículo: "… mi artículo [el anterior publicado en Social Text] es una mezcla de verdades, medias verdades, cuartos de verdad, falsedades, saltos ilógicos y frases sintácticamente correctas que carecen por completo de sentido." Y también: "Confieso que soy un viejo izquierdista impenitente que nunca ha entendido cómo se supone que la deconstrucción va a ayudar a la clase obrera. Y soy también un viejo científico pesado que cree, ingenuamente, que existe un mundo externo, que existen verdades objetivas sobre el mundo y que mi misión es descubrir algunas de ellas." Se armó un buen escándalo que hasta recibió nombre propio: "el asunto Sokal". El escándalo tuvo por supuesto también un amplio seguimiento en la prensa de gran tirada, tanto en la francesa como en la estadounidense. Poco después y cuando las repercusiones de la bulla no se habían extinguido ni mucho menos, Alan Sokal, junto al físico teórico belga Jean Bricmont, coescribió un libro titulado Imposturas intelectuales que, originalmente en francés, se publicó en muchos idiomas, entre ellos el catalán y el castellano, a partir de 1997. En este libro, Sokal y Bricmont, tomando algunos textos de Jacques Lacan − el que, según el veterano filósofo Mario Bunge, dio lugar al poco recomendable género del "charlacanismo" (2)−, Julia Kristeva, Bruno Latour, Jean Baudrillard, Gilles Deleuze, entre otros, mostraban la tendencia de estos autores postmodernos al abuso de algunos términos científicos sin poseer la más remota idea acerca de lo que estaban hablando o escribiendo. También confesaban los autores de Imposturas intelectuales su preocupación porque la moda postmoderna suponía un debilitamiento de la izquierda política que se dejaba influir por ella. Sokal y Bricmont, que siempre han tenido a Noam Chomsky en alta estima científica y política (3), citaban en Imposturas intelectuales al actualmente octogenario estadounidense en su apoyo:

"Los intelectuales de izquierdas participaron activamente en la vida animada de la cultura obrera. Algunos buscaron compensar el carácter de clase de las instituciones culturales con programas de educación obreros o mediante obras de divulgación —que conocieron un éxito muy grande— sobre matemáticas, ciencias y otros temas. Es hiriente constatar que hoy en día sus herederos de izquierdas a menudo privan a los trabajadores de estos instrumentos de emancipación, y nos informan que el 'proyecto de los Enciclopedistas' está muerto, que hemos de abandonar las 'ilusiones' de la ciencia y de la racionalidad. Será un mensaje que hará felices a los poderosos, satisfechos de monopolizar estos instrumentos para su propio uso." (4)

Han pasado aproximadamente 13 años desde la edición de Imposturas intelectuales. Ahora, con la publicación de Más allá de las imposturas intelectuales, Sokal, que también ha contado en algunas partes del libro con la colaboración de Jean Bricmont, aborda aspectos más amplios y ambiciosos que en la obra anterior. Más allá de las imposturas intelectuales es un libro mucho más largo que el primero (en la edición de Paidós tiene 576 páginas) y se adentra en campos como −además de los mencionados anteriormente: pseudociencias y postmodernismo− la religión y la ética. El resultado en mi opinión es, aunque en conjunto muy bueno, algo desigual. Creo, por ejemplo, que no era necesario en este libro volver a incluir el artículo de Social Text, si bien ahora está editado con nuevos comentarios. En cambio, el largo capítulo sobre "religión, política y supervivencia" me parece especialmente brillante. Y demoledor. Incluye una discusión con la idea defendida por el ya difunto Stephen Jay Gould sobre los "magisterios no superpuestos". Gould había querido defender con estas palabras la idea de que la ciencia trata cuestiones de hecho, y la religión, cuestiones de ética y significado. Sokal defiende de forma muy convincente que esta posición es insostenible.

Un libro que no abundará a buen seguro en las bibliotecas de postmodernos y partidarios de cualquier pseudociencia.

Notas: (1) Richard Dawkins, Evolución, Espasa, 2009, p. 22. (2) Hay una divertida discusión en Imposturas intelectuales acerca de la equiparación (metafórica, se supone) que hace Lacan entre ¡el pene y la √-1! Sí, raíz cuadrada de menos uno. Increíble, pero cierto. (3) Bricmont editó, junto con Julie Franck, un monumental libro de textos de y sobre Chomsky en 2007 que resulta imprescindible para toda aquella persona que quiera conocer con cierto detalle el pensamiento científico, social y político del veterano luchador: Chomsky, París, Éditions de l'Herne. (4) Para la impecable opinión de Chomsky sobre el postmodernismo, véase además del citado libro editado por Bricmont y Franck, Daniel Raventós, "Noam Chomsky sobre la revolución cognitiva, el postmodernismo, la libertad de expresión, la democracia y las guerras", Sin Permiso núm. 5.

sábado, 20 de febrero de 2010

Renunciar a volar en 'primera' por el bien del medio ambiente


Una mujer prueba un asiento en 'primera' en un nuevo airbus A380, en Shangai.| AFP

Una mujer prueba un asiento en 'primera' en un nuevo airbus A380, en Shangai.| AFP

  • El Gobierno de Gordon Brown fomentará el uso de videoconferencias
  • Intentará evitar que los diplomáticos viajen en avión de manera innecesaria
  • Los que tengan que volar lo harán en 'turista' si el trayecto dura menos de 5 h.
  • El 'Foreign Office' pretende reducir un 1'% sus emisiones de carbono
  • Reducirá el uso de la calefacción y utilizará coches menos contaminantes

En la lucha contra el cambio climático también hay que hacer sacrificios individuales. Les guste o no, los diplomáticos británicos tendrán que reducir sus privilegios en sus viajes aéreos como parte de un plan del Gobierno de Gordon Brown para disminuir las emisiones de carbono, según informa este jueves el periódico 'The Guardian'.

Los funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores, entre ellos los embajadores y sus familias, tendrán que viajar en clase turista en los vuelos de hasta cinco horas de duración. Cuando se trate de taryectos más largos podrán optar por ir en 'primera' aunque se les sugiere que también en este caso opten por la opción más económica.

Este cambio, que supone abandonar la comodidad que ofrecen las clases 'primera' y 'business', forma parte de un plan del 'Foreign Office' para apoyar una campaña de lucha contra el cambio climático y que pretende reducir sus emisiones contaminantes en un 10%. Alrededor de 61.000 personas trabajan en el Departamento británico de Exteriores.

Menos desplazamientos

"Las emisiones de la aviación están calculadas por la cantidad de espacio que ocupa una persona en el avión. Por lo tanto, las clases business y primera producen más emisiones", según explicó al diario un portavoz gubernamental.

Se reducirá el uso de la calefacción, utilizarán automóviles que contaminen menos y usarán más las videoconferencias para evitar viajar en avión

Sin embargo, la diferencia entre la huella de carbono de los pasajeros no se puede determinar con precisión.

Según cálculos de 'The Guardian', en términos de espacio, la huella de carbono de un viaje en 'primera clase' en un avión de British Airways es 5,5 veces superior al de un asiento en turista. Si se viaja en 'business', el impacto medioambiental sería 3,5 veces que en la opción más económica. Sin embargo, las diferencias no son tan grandes en los trayectos cortos ya que en los vuelos europeos no existe 'primera clase' y los asientos de 'business' en estos aviones cuentan con menos espacio.

Otro punto a considerar es que si nadie viajara en 'business' o 'primera', las aerolíneas tendrían que subir los precios de la clase turista, lo que podría provocar un descenso en el número de pasajeros, de vuelos y con ello se reduciría el impacto medioambiental de la aviación civil.

Otros departamentos del Gobierno también han tomado medidas para reducir las emisiones de carbono, como reducir el uso la calefacción, utilizar automóviles que contaminen menos y optar por el uso de videoconferencias para evitar viajar en avión.

Sin embargo, representantes sindicales del personal del 'Foreign Office' consideran que la única intención de este plan es recortar costes.

Renunciar a volar en 'primera' por el bien del medio ambiente


Una mujer prueba un asiento en 'primera' en un nuevo airbus A380, en Shangai.| AFP

Una mujer prueba un asiento en 'primera' en un nuevo airbus A380, en Shangai.| AFP

  • El Gobierno de Gordon Brown fomentará el uso de videoconferencias
  • Intentará evitar que los diplomáticos viajen en avión de manera innecesaria
  • Los que tengan que volar lo harán en 'turista' si el trayecto dura menos de 5 h.
  • El 'Foreign Office' pretende reducir un 1'% sus emisiones de carbono
  • Reducirá el uso de la calefacción y utilizará coches menos contaminantes

En la lucha contra el cambio climático también hay que hacer sacrificios individuales. Les guste o no, los diplomáticos británicos tendrán que reducir sus privilegios en sus viajes aéreos como parte de un plan del Gobierno de Gordon Brown para disminuir las emisiones de carbono, según informa este jueves el periódico 'The Guardian'.

Los funcionarios del Ministerio de Asuntos Exteriores, entre ellos los embajadores y sus familias, tendrán que viajar en clase turista en los vuelos de hasta cinco horas de duración. Cuando se trate de taryectos más largos podrán optar por ir en 'primera' aunque se les sugiere que también en este caso opten por la opción más económica.

Este cambio, que supone abandonar la comodidad que ofrecen las clases 'primera' y 'business', forma parte de un plan del 'Foreign Office' para apoyar una campaña de lucha contra el cambio climático y que pretende reducir sus emisiones contaminantes en un 10%. Alrededor de 61.000 personas trabajan en el Departamento británico de Exteriores.

Menos desplazamientos

"Las emisiones de la aviación están calculadas por la cantidad de espacio que ocupa una persona en el avión. Por lo tanto, las clases business y primera producen más emisiones", según explicó al diario un portavoz gubernamental.

Se reducirá el uso de la calefacción, utilizarán automóviles que contaminen menos y usarán más las videoconferencias para evitar viajar en avión

Sin embargo, la diferencia entre la huella de carbono de los pasajeros no se puede determinar con precisión.

Según cálculos de 'The Guardian', en términos de espacio, la huella de carbono de un viaje en 'primera clase' en un avión de British Airways es 5,5 veces superior al de un asiento en turista. Si se viaja en 'business', el impacto medioambiental sería 3,5 veces que en la opción más económica. Sin embargo, las diferencias no son tan grandes en los trayectos cortos ya que en los vuelos europeos no existe 'primera clase' y los asientos de 'business' en estos aviones cuentan con menos espacio.

Otro punto a considerar es que si nadie viajara en 'business' o 'primera', las aerolíneas tendrían que subir los precios de la clase turista, lo que podría provocar un descenso en el número de pasajeros, de vuelos y con ello se reduciría el impacto medioambiental de la aviación civil.

Otros departamentos del Gobierno también han tomado medidas para reducir las emisiones de carbono, como reducir el uso la calefacción, utilizar automóviles que contaminen menos y optar por el uso de videoconferencias para evitar viajar en avión.

Sin embargo, representantes sindicales del personal del 'Foreign Office' consideran que la única intención de este plan es recortar costes.

lunes, 15 de febrero de 2010

Los transhumanistas

La ficción basada en los adelantos de la ciencia da para todo: desde imaginar cyborgs que nos reemplacen, hasta concebir una especie de evolución artificial (o no natural, como la que ejemplificaba S. Lem en El Invencible). Y bueno, aquí tenemos a los transhumanistas, casi tan delirantes como todos los demás.

Por Pablo Capanna
/fotos/futuro/20100206/notas_f/thm.jpg
PARA FIN DE SIGLO LA INMORTALIDAD HABRÍA SIDO ALCANZADA Y DESAPARECIDO LOS LIMITES ENTRE HUMANOS Y MAQUINAS.

Quizás el momento culminante de muchas conferencias se alcance cuando el coordinador, tras agotarse los aplausos de rutina, le cede la palabra al público. Aquel que acaba de hablar se afloja un poco, porque siente que ya ha dejado de dar examen. Los oyentes despiertan de su sopor y se regocijan, pensando que falta poco para irse.

Es habitual que las preguntas no sean demasiado pertinentes, comenzando por el enigmático “¿desde dónde está hablando?”, al cual por supuesto está prohibido contestar “Desde acá”. Suele haber quien aprovecha la audiencia para pronunciar un discurso o disertar sobre cosas que nada tienen que ver con el tema.

No falta aquel que sentencia que como lo que acaba de escuchar no está en la bibliografía (“y mire que yo hace mucho que ando en esto”), ni vale la pena considerarlo. Pero también está ese chico de cara engañosamente inocua que se ha tomado en serio eso de la trasgresión, y se esmera todo lo que puede para encontrar las preguntas más molestas.

Hace poco uno de ellos se me acercó para decir que no había motivos para ocuparse de la supervivencia de la especie humana, más allá de ese famoso instinto de conservación del individuo al cual, en su individualismo, admitía por lo menos como legítimo.

Como soy irremediablemente lento para responder (lo cual siempre me ha impedido ser un buen entrevistador o siquiera un buen entrevistado) no se me ocurrió nada. Podía haberle dicho que sin sociedad no hay individuos y que hasta los suicidas (que no respetan eso de la autoconservación) casi siempre están tratando de molestar con su acto a algunos miembros de la sociedad o al sistema en su conjunto. Pero el planteo me sorprendió porque en tiempos no tan lejanos a nadie se le hubiera ocurrido hacerlo.

Lo que había suscitado la cuestión era el Transhumanismo, un movimiento que proclama con pretensiones filosóficas, o por lo menos ideológicas, el inminente reemplazo de nuestro precario protoplasma por materiales más durables. Eso permitirá acabar con la humanidad tal como la conocemos y promete la inmortalidad, por lo menos para los ciborgs que habrán de reemplazarnos.

HOMBRES NUEVOS

La idea de mejorar la especie humana, no sólo moral o intelectualmente sino en sentido específicamente biológico, tiene menos de doscientos años. Herederos de la Ilustración, los utopistas del siglo XIX confiaban en que con la educación, la equidad social y el progreso científico la humanidad futura sería física y mentalmente superior a la actual.

Marx pensaba que el hombre venidero, superada la alienación del trabajo, desarrollaría intereses y habilidades múltiples, a lo cual Trotsky añadía que entonces todos alcanzarían el nivel intelectual de un Darwin o un Goethe.

El propio Nietzsche no imaginaba a su Superhombre como una mutación biológica, aunque Hitler le dijo a Rauschning que él y sus cómplices esperaban precisamente eso. El eugenismo de fines del siglo XIX ya había propuesto esa biopolítica activa que tanto atraía a Hitler: aplicar las técnicas de selección que usaban los ganaderos para “mejorar la raza”.

Desacreditados por su asociación con los nazis, los eugenistas entraron en eclipse, pero sus ideas no desaparecieron y, como veremos, hasta afloran en una polémica reciente.

Los transhumanistas concuerdan en reconocer que el primero que usó el término “transhumano” fue el biólogo Julian Huxley en 1953. Huxley, que fue el primer secretario de la Unesco, abogaba por la aplicación de las tecnologías para mejorar la condición humana. Sin embargo, hacía una importante salvedad: “que la humanidad siguiera siendo humana”. De todos modos, no especificaba dónde estaban los límites.

Julian Huxley era el hermano de Aldous Huxley, el autor de Un mundo feliz (1932), la clásica novela que satirizaba ciertas especulaciones sobre el futuro humano que habían circulado recientemente.

En los años ‘20, varios científicos de renombre, como el biólogo J. B. S. Haldane, el matemático Bertrand Russell y el físico J. D. Bernal se habían lanzado a especular sobre las tareas futuras de la ciencia. Julian Huxley pertenecía a ese grupo, pero el más audaz de todos había sido Bernal, quien imaginaba preservar los cerebros y reemplazar los cuerpos por terminales mecánicas.

Como última fase de la evolución, anunciaba su conversión a formas incorpóreas, que acabarían por disolverse en cuantos de energía o rayos de luz. En una etapa intermedia, Bernal planteaba el tema de qué hacer con los humanos “evolutivos” (nosotros) cuando la humanidad se dividiera en dos especies. En esos años, el tema les dio qué hablar a varios escritores, como Aldous Huxley, Olaf Stapledon y C. S. Lewis.

EL CAMINO DE LA SINGULARIDAD

El tema permaneció latente (o por lo menos siguió estando activo en el acotado campo de la ciencia ficción) durante muchas décadas, pero se diría que se reavivó con la llamada “muerte de las ideologías”, a fines de los años ochenta. La perspectiva de abandonar al hombre a su suerte y ponerse a engendrar al Superhombre se planteó en varios exitosos libros escritos por científicos y divulgadores:

Hans Moravec (Hijos de la mente, 1988) apeló a la informática y la robótica, Marvin Minsky (La sociedad de la mente, 1987) a las ciencias cognitivas y Eric Drexler (Máquinas de creación, 1986) a la nanotecnología. Antes que ellos, Robert Ettinger (Del hombre al Superhombre, 1972) había pensado que la criogenia nos daría tiempo para desarrollar las necesarias soluciones.

Todos los esfuerzos fueron a converger en otro libro que debemos a una estrella de la informática, Raymond Kurzweil, quien le puso el sugestivo título de La era de las máquinas espirituales (1998).

Todas estas obras hacen gala de una buena cuota de sensacionalismo y suelen irradiar un optimismo a prueba de tsunamis.

En realidad, los más entusiastas ideólogos del transhumanismo son dos filósofos, Nick Bostrom y David Pearce, que fundaron en 1988 la World Transhumanist Association. Su emblema “H+” (Homo Plus) parecen haberlo tomado de una novela de ciencia ficción que escribió Frederik Pohl en 1976. A veces se los llama extropianos, porque antes dieron a conocer sus ideas por medio de la revista Extropia.

A diferencia de los escritores de formación científica, los filósofos son más bien concordistas, y no dejan de presentar su propuesta casi como una nueva religión. Más cautelosos que esos posmodernistas que denunciaron Sokal y Bricmont, corren el riesgo de entender tan poco como ellos de un tema que para los científicos pertenece a la filosofía, aunque los filósofos lo consideran propio de la ciencia.

El núcleo duro de la propuesta es una predicción concreta para los próximos veinte o treinta años. En ese lapso, año más o menos, se daría la convergencia de cuatro corrientes que están creciendo de manera exponencial: la nanotecnología, la biología molecular, las ciencias cognitivas y la informática. Antes del 2050 se produciría un salto evolutivo radical, que Vernor Vinge y Kurzweil llaman “singularidad tecnológica”: una mutación cualitativa de la especie. Antes de fin de siglo, la humanidad que conocemos habría quedado tan atrás como los dinosaurios o la fauna de Ediacara.

MAS ALLA DE MOORE

El proceso es inexorable, asegura Kurzweil, porque se basa en “leyes naturales”. Su favorita es la Ley de Moore: “la superficie de los transistores se reduce un 50 por ciento cada dos años”. Tras ser enunciada por Gordon Moore de Intel, en 1965, la ley ya tuvo que ser rectificada, lo cual no la hace tan “natural” y confiable como la gravitación universal o los principios de la termodinámica.

Kurzweil también podría haber apelado a la Ley de Metcalfe, que expresa el vertiginoso crecimiento de las redes, pero prefiere hablar de los “retornos acelerados”, esto es, el ritmo con el cual los avances tecnológicos se realimentan y aceleran el proceso. Con este principio, la primera generación de inteligencias artificiales diseñaría la siguiente, y así al infinito.

Kurzweil saca una apresurada conclusión, cuando observa que si la industria automotriz hubiera crecido al mismo ritmo, un auto costaría diez dólares y sería más rápido que la luz. Claro que en el mundo real esas cosas no ocurren porque se neutralizan a sí mismas, pero como metáforas siempre resultan impactantes, más si uno las presenta con un vistoso power point.

A la hora de ponerles fecha a sus profecías, Kurzweil nos decepciona, porque comienza anunciando para el año 2000 aquel colapso de las computadores (el famoso 2YK) que nunca ocurrió. Para el pasado 2009 anunciaba teléfonos capaces de traducir (ya hacen cualquier cosa, pero todavía no eso), la cura del cáncer y un movimiento “neoluddita”: miles de energúmenos que la emprenderían a martillazos con las computadoras. Kurzweil no se arredra ante los hechos y anuncia que para el 2019 las máquinas comenzarían a confundirse con los cerebros en cuanto alguien se gane los 100 mil dólares del Premio Loebner por superar el test de Turing. En diez años más, habría que darles documentos y reconocerles derechos humanos a los robots. Dejando atrás la nanotecnología, para el 2072 ya estaríamos haciendo pico-ingeniería, esto es, trabajando con magnitudes de una billonésima de metro. Habría femto-ingeniería (medida en mil-billonésimas)para el 2099. No solo eso: para fin de siglo la inmortalidad habría sido alcanzada pero habían desaparecido los límites entre humanos y máquinas.

EL FRACASO DE LOS PROYECTOS UTOPICOS

Para ser creíble, todo esto se parece demasiado a la New Age, que con bases meramente astrológicas desde hace varias décadas viene anunciando la llegada de la Era de Acuario. El transhumanismo, por ahora, parece una new age “tecno”. Pero la pregunta más importante, la que no tiene respuesta, es: ¿Qué piensan hacer con los seres de carne y hueso, que para el caso serán los pobres del sistema?

La ideología implícita en los planteos más radicales de transhumanismo es un marcado desprecio por el cuerpo y por la evolución biológica. Allá por 1972, en los comienzos de la inteligencia artificial, el teórico Warren Mc Culloch escribió que “siendo el hombre el más sucio y destructivo de los animales” cabría esperar que las máquinas llegaran “felizmente, a dominarlo y esclavizarlo.” Un desprecio aun mayor por la vida orgánica se encuentra en ideólogos más recientes, como David Skal.

El fracaso de los proyectos utópicos parecería autorizar a algunos a renegar en bloque de la política y la educación, los recursos en los cuales tradicionalmente se confiaba para mejorar la especie.

Esta actitud antropológicamente nihilista autoriza a algunos, como el filósofo Peter Sloterdijk (Normas para el Parque Humano, 2003) a proponer como objetivo una forma elegante de eugenesia como única manera de mejorar la especie. Su propuesta ha abierto una polémica en la cual encontró su principal adversario en otro filósofo, el veterano Jürgen Habermas.

Se diría que si los humanos son tan irredimibles, ¿quién nos garantiza de que serán capaces de crear algo mejor que ellos? La solución puede ser más utópica que las anteriores, aunque pretenda respaldarse en la ciencia.

Se dice que algunos transhumanistas han elegido a Michael Jackson, con toda su ambigüedad física y psíquica, como el emblema de su movimiento.

Pero si el hombre del futuro se va a parecer a Michael Jackson, no es de extrañar que uno comience a añorar a los Neanderthales, que no bailarían tan bien pero después de todo tenían sus cosas.

Link a la nota:

sábado, 13 de febrero de 2010

¿Necesitamos la religión para hacer juicios morales?

Niño leyendo la Biblia

La religión es un tema de fuerte debate entre los eruditos y el público general, y un nuevo artículo de investigadores de la Universidad de Helsinki y la Universidad de Harvard es probablemente uno que aumentará el nivel de controversia alrededor de este tema. Publicado en Trends in Cognitive Sciences, el estudio sugiere que los juicios intuitivos de bien y mal parecen operar independientemente de los compromisos religiosos explícitos.

“Algunos eruditos afirman que la religión evolucionó como adaptación para resolver el problema de la cooperación entre individuos no relacionados genéticamente, mientras que otros proponen que la religión surgió como un subproducto de unas capacidades cognitivas pre-existentes”, explica el coautor del estudio el Dr. Ilkka Pyysiainen del Colegio para Estudios Avanzados de Helsinki. Aunque hay algún apoyo para ambas, estas propuestas alternativas han sido difíciles de investigar.

Citando un reciente trabajo empírico en psicología moral, los autores defienden que, a pesar de las diferencias en, o incluso en ausencia de, trasfondos religiosos, los individuos no mostraron diferencia al hacer juicios morales para dilemas morales poco comunes.

“Esto apoya la teoría de que la religión no surgió originalmente como una adaptación biológica para la cooperación, sino que evolucionó como un subproducto separado de funciones cognitivas pre-existentes a partir de funciones no religiosas”, dice el Dr. Pyysiainen. “No obstante, aunque parece que la cooperación se hace posible mediante mecanismos mentales que no son específicos a la religión, ésta puede desempeñar un papel al facilitar y estabilizar la cooperación entre grupos”.

“Parece que en muchas culturas, los conceptos y creencias religiosas se han convertido en la forma estándar de conceptualizar las intuiciones morales. Aunque, como discutimos en nuestro artículo, este vínculo no es necesario, mucha gente se ha acostumbrado tanto a usarlo, que las críticas contra la religión se experimentan como una amenaza fundamental a nuestro existencia moral”, concluye el coautor Dr. Marc Hauser.


Cita: Ilkka Pyysiäinen, Marc Hauser, ‘The origins of religion : evolved adaptation or by-product?’, Trends in Cognitive Sciences, February 2010; doi:10.1016/j.tics.2009.12.007

miércoles, 27 de enero de 2010

Pseudociencia cosmética

Con este empeño nuestro de acudir al taller de chapa y pintura para aparentar menos edad de la que tenemos, las compañías cosméticas se están forrando: en 2008 solo en Estados Unidos las ventas de productos antienvejecimiento llegaron a los 1.600 millones de dólares. La palabra-estrella de todos estos supuestos tratamientos crematísticos –nótese el elegante juego de palabras– es ADN.

“Biocosmético de nueva era a base de Filamentos de ADN y Moléculas protectoras del núcleo celular. Frena el proceso de envejecimiento en cada célula de su piel”; “La asociación única de Plancton Termal Puro y Reverserol SV, potente activo vegetal, actúa para reparar las micro-alteraciones del ADN, relanzar la actividad de los genes”; “el ácido fólico y la creatina protegen el ADN de futuros daños externos”; “contiene una bifidobacteria y una levadura capaces de facilitar que los genes fabriquen proteínas al ritmo que lo hacían en su juventud”, son algunas frases con las que convencen a incautos e incautas. Lo de la bifidobacteria tiene su punto porque no sólo es buena para nuestra panza, como dicen los fabricantes de yogures, sino también para que nuestra piel se vuelva joven. Uno de los que más me gustan es de origen patrio, Pro Cell T, que dicen lo extraen de un manzano suizo “rico en células madre vegetales, que es capaz de estimular y proteger a las células madre adultas de la piel”. Espero que no sea creando corteza de manzano suizo. A lo mejor quien lo use empieza a producir clorofila y se convierte en algo parecido a Ficus, el hombre-planta de la comedia de los 70 Quark, la escoba espacial.

Si fuera cierto los investigadores de las compañías cosméticas deben ser tipos de premio Nobel. En menos de cinco años han sido capaces de identificar todos los genes relacionados con el envejecimiento y su función, más toda la complejísima proteómica que hay debajo, más realizar una búsqueda intensísima en el medio natural identificando aquellas sustancias capaces de revertir los procesos biológicos en curso en nuestras células. ¡Y después, conseguir que actúe en una crema de noche! Esto no lo superan ni los vendedores de pociones de las pelis del oeste. Impresionante. Y seguiremos picando porque queremos parecer menos viejos. Eso sí, seguiremos siendo viejos. Como decía el médico cascarrabias John Becker, “me alegra saber que hay algo inevitable además de los impuetos, la muerte y que Dios se aparezca a cualquier paleto desdentado”.

lunes, 25 de enero de 2010

Por qué una lesión en el cerebro puede afectar nuestra moral


Dónde se aloja la ética. La corteza frontal administra las reacciones relativas a los valores.
Por: Facundo Manes


Juan siempre fue una persona tímida, responsable, respetuoso de las normas sociales, dedicado a su trabajo y familia. A los 45 años tuvo un accidente con traumatismo de cráneo. Fue internado y a los 3 meses regreso a su casa. Aunque al alta parecía normal ya que no tuvo deficiencias del lenguaje, memoria, intelecto general, comprensión, ni tuvo déficits motores; con el tiempo se observo que fue incapaz de recuperar su rol social previo. Su personalidad se transformó en desinhibida, con conductas morales y sociales inapropiadas, impulsividad, distractibilidad, dificultades para planificar su día de trabajo, el futuro, elegir amigos, socios, y actividades. Esto lo llevo a la pérdida de su status financiero, familiar y social. Aunque su conocimiento sobre los estándares morales y sociales era adecuado, tenía conductas como robarle los ahorros a su abuela sin conciencia de las consecuencias de sus actos y sin sentimientos de culpa. Esta "psicopatía adquirida" o emergencia de comportamiento antisocial fue resultado de la lesión en el área frontal de su cerebro por el traumatismo. La Moralidad es uno de los productos de las presiones evolutivas que han dado forma a la mente humana. La principal función del cerebro humano es producir respuestas adaptativas a las demandas físicas y sociales que nos impone el entorno.

Generar respuestas adaptativas a las demandas sociales podría haber contribuido a la emergencia de la conducta moral humana. Aun sin saberlo, realizamos juicios morales en forma diaria, como ayudar a un anciano a cruzar la avenida, aunque esto nos haga llegar tarde a una importante reunión. Situaciones como están representan un dilema moral acerca de si debemos actuar de acuerdo a los intereses de los demás o a los nuestros. Las áreas frontales son claves para la conducta moral así como la cognición social, una función cognitiva que procura entender y explicar cómo los pensamientos, las sensaciones y el comportamiento del individuo se ven influidos por la presencia real o imaginaria de otros. La conducta moral refiere a aspectos éticos, legales, justicia popular, creencias y normas e involucra varios procesos psicológicos como emoción y empatía.

En efecto, los psicópatas -con o sin lesión cerebral- muestran déficits en sus propias emociones y en entender las emociones de los otros. Existe una fuerte convicción que los juicios humanos son producto de un razonamiento moral deliberado, sin embargo son escasas las evidencias desde las neurociencias de que esto sea realmente así. Al contrario, existe evidencia que las emociones sociales juegan un rol clave en el procesamiento moral. Quizás el razonamiento moral se deba entender como un intento para explicar las causas y efectos de nuestras intuiciones morales. La corteza frontal, afectada en el cerebro de Juan, es idónea para administrar la cognición social y moral, porque ayuda a controlar las reacciones inmediatas a un estímulo (como un rostro o gesto) y es fundamental para la previsión de las consecuencias de un comportamiento actual en el largo plazo. La identificación de los componentes neurales y de su relación con los aspectos psicológicos subyacentes a la moralidad humana nos está brindando conocimiento esencial para entender las fortalezas y debilidades de nuestra naturaleza.

miércoles, 6 de enero de 2010

Delfines = "personas no humanas"

Delfín

Algunos delfines pueden alcanzar la inteligencia de un niño de 3 años.

Hasta ahora los delfines han sido considerados como uno de los animales más inteligentes del mundo, pero muchos científicos los han situado por debajo de los chimpancés.

No obstante, una serie de estudios recientes de comportamiento sugieren que los delfines -sobre todo los de nariz de botella- son los más inteligentes de las dos especies.

Los científicos que llevaron a cabo las investigaciones creen que son tan inteligentes que deberían ser tratados como "personas no humanas"

Algunos de estos mamíferos pueden alcanzar el nivel de inteligencia de un niño de tres años.

Según ellos es moralmente inaceptable mantener a estos mamíferos cautivos en parques de atracciones o matarlos para alimento o por accidente durante actividades pesqueras.

Tamaño del cerebro

"Muchos cerebros de delfines son más grandes que los de los humanos" dijo Lori Marino de la Universidad de Emory en Atlanta, quien utilizó imágenes de resonancias magnéticas para mapear el cerebro de especies de delfines y compararlo con el de los primates.

La neuroanatomía sugiere continuidad psicológica entre humanos y delfines y tiene implicaciones profundas para la ética de la interacción entre ambos.

Lori Marino

"La neuroanatomía sugiere continuidad psicológica entre humanos y delfines y tiene implicaciones profundas para la ética de la interacción entre ambos", añadió.

Pero el tamaño es sólo un factor.

Lo que Marino y sus colegas hallaron fue que la corteza cerebral y la neocorteza cerebral de los delfines de nariz de botella era tan grande que "la anatomía que evalúa la capacidad cognitiva lo ubica segundo después del cerebro humano."

Personalidad propia

Los estudios también revelaron que los delfines tienen una personalidad propia y pueden pensar a futuro. También dejaron claro que son animales culturales que pueden aprender nuevos tipos de comportamiento entre ellos.

Delfín

Para algunos científicos es moralmente inaceptable mantener a los delfines en parques de atracciones.

En uno de los estudios, Diana Reiss, profesora de psicología en el Hunter College de la City University de Nueva York, mostró que los delfines de nariz de botella podían reconocerse en un espejo y utilizarlo para inspeccionar varias partes de su cuerpo, una habilidad que se creía que estaba limitada a los humanos y los simios.

En otro estudio, averiguó que los animales en cautiverio tienen una habilidad para aprender un idioma rudimentario basado en símbolos.

En un caso reciente, un delfín que fue rescatado de su habitat natural, fue enseñado a andar sobre su cola, en las tres semanas que duró su recuperación en un acuario de Australia.

Después de que el animal fuera puesto en libertad, los científicos se quedaron atónitos cuando vieron cómo se extendió el truco entre los delfines que se encontraban en estado salvaje, que lo habían aprendido del que estuvo en cautiverio.

Marino y Reiss presentarán sus hallazgos en una conferencia que se celebrará en la ciudad estadounidense de San Diego el próximo mes.

Al evento asistirá Thomas White, profesor de ética de la Universidad Maymount Loyola de Los Ángeles, quien en varias ocasiones ha sugerido que los delfines tendrían que tener derechos.

sábado, 12 de septiembre de 2009

La desaparición del Mar de Aral, vista «a pie de playa»


Imagen de Aral, the dying sea (Aral, el mar que agoniza)

Si impresiona ver imágenes desde el espacio de la desaparición del Mar de Aral, ver desde tierra el resultado del desastre causado en aquel mar -por la intervención en los cauces de los ríos que le proporcionaban agua y la construcción de la Presa de Kokaral– es incluso aún más impactante, como se puede apreciar en las fotografías geoposicionadas en aquella zona en Flickr y Google Maps / Panoramio, algunas de las cuales están recopiladas en Disaster of the Aral sea: Shipwrecks around Muynak y en Аральское море: кладбище кораблей (Mar de Aral: un cementerio de barcos).


Imagen de Аральское море: кладбище кораблей


Imagen de Аральское море: кладбище кораблей

El desastre del Mar de Aral, en Uzbekistán, se considera uno de los peores del mundo, muy en parte debido a las enfermedades que el vertido de productos químicos nocivos, contaminantes y pesticidas, que contaminaron el agua y el suelo, viene causando desde hace muchos años a la población.

Aquella región registra un gran porcentaje de distintos tipos de cáncer (el más alto en todo el mundo de cáncer de esófago) y la tasa de mortalidad infantil era de un 10 por ciento en 1990, “peor que en ningún otro país desarrollado”, según alertó The Royal Geographical Society aquel año.

domingo, 30 de agosto de 2009

Principios para las empresas socialmente éticas: diseño ético

center

  1. ¿Ayuda la iniciativa a la gente a disponer mejor de su tiempo?
  2. ¿Fortalece y promueve las relaciones entre las personas?
  3. ¿Tiene la iniciativa una misión clara y socialmente benéfica (o si no hay claridad acerca de esto, posee una trayectoria la empresa que vaya en dirección a lo socialmente responsable)?
  4. ¿Produce más para la comunidad/sociedad/medio ambiente de lo que toma, incluyendo una distribución balanceada entre las ganancias y la reinversión social?
  5. ¿Es la iniciativa y sus subproductos y resultados sostenible en el largo plazo?
  6. ¿Son las labores que realiza transparentes, incluyendo los productos, procesos y sus consecuencias? ¿Considera en los procesos la protección y mejoramiento social y ambiental?
  7. ¿Es a lo menos neutral para la gente que no emplea el producto de la iniciativa? (es decir: no reduce los recursos de los no usuarios)
  8. ¿Es el resultado del proceso de acumulación que produce socialmente positivo?
  9. ¿Reduce las barreras de acceso? ¿Hace que las cosas sean más simples o fáciles de usar? ¿Es accesible en un sentido amplio?
  10. ¿Posee barreras a la entrada o salidad injustificadas o artificiales?
  11. ¿Respeta los derechos humanos y la cultura en la que la iniciativa opera? ¿Valora la diversidad?
  12. ¿Produce confianza y da lugar a la colaboración?
  13. ¿Promueve lo socialmente positivo, el uso sostenible de la información y los datos que genera?
  14. ¿Provee o utiliza medios para el intercambio apropiados a su contexto?

Algunos elementos a ser considerados incluyen:

  1. ¿Apalanca y/o facilita la apropiación local y el desarrollo económico?
  2. ¿Es escalable?
  3. ¿Es aplicable a diferentes contextos o sectores?
  4. ¿Es culturalmente adaptable?
  5. ¿Sigue las mejores prácticas basadas en el diseño centrado en el usuario?

Fuente: Kashklash.net