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viernes, 31 de diciembre de 2010

La Supremacía de los Primates al Enfrentarse a los Cambios en Su Entorno


31 de Diciembre de 2010. Foto: Fernando A. Campos ©¿Qué diferencia a los parientes evolutivos más cercanos de la humanidad (los monos y otros primates) de los demás animales? Según un nuevo estudio, la respuesta es que los primates soportan mejor las vicisitudes vinculadas al paso de las sucesivas estaciones del año, en particular los periodos de lluvia copiosa, que hacen estragos en otros animales. Las conclusiones de la investigación también podrían ayudar a explicar el éxito evolutivo de los primeros seres humanos.
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Los animales salvajes se enfrentan año tras año a un mundo que en bastantes casos les resulta impredecible. El clima puede cambiar mucho, sequías y e inundaciones pueden alternarse, y hay años de abundancia de comida y otros de hambruna.

Para saber hasta qué punto los primates se las arreglan con esta imprevisibilidad en comparación con otros animales, el equipo de los biólogos Bill Morris y Susan Alberts de la Universidad Duke, trabajando en el Centro Nacional de Síntesis Evolutiva en Carolina del Norte (NESCent), en Durham, Carolina del Norte, Estados Unidos, analizó décadas de datos sobre los nacimientos y la supervivencia de individuos de siete especies de primates viviendo en su hábitat natural.
Reunir esta extensa información exigió un gran esfuerzo. Casi todos los días durante más de 25 años, siete equipos de investigación trabajando en varias partes del mundo han monitorizado los nacimientos, las vidas y las muertes de miles de primates.

Gracias a una nueva base de datos desarrollada en el NESCent, los científicos pudieron estudiar los datos cuidadosamente recolectados y buscar similitudes entre las especies.

Cuando compararon las fluctuaciones de un año a otro en la supervivencia de los primates, con datos similares de otros animales, específicamente de dos docenas de especies de aves, reptiles y mamíferos, descubrieron que la supervivencia de los primates se mantuvo más estable a pesar de la variación estacional de la lluvia.

Una serie de rasgos puede ayudar a proteger a los primates frente a las vicisitudes impuestas por la sucesión de las estaciones. Los primates viven en grupos y comparten la información entre sí, por lo que son más capaces de encontrar comida y agua en tiempos de escasez, tal como subraya la antropóloga Karen Strier, de la Universidad de Wisconsin-Madison.

Los primates también deben su adaptabilidad a su dieta amplia y flexible que les permite adaptarse a la escasez estacional de sus alimentos favoritos. Los primates se alimentan de hojas, hierbas, fruta, flores, corteza vegetal y semillas, entre otras cosas.

En el pasado lejano, rasgos similares también pudieron ayudar a otra especie de primate, el Ser Humano, frente a las vicisitudes asociadas al medio ambiente.

Los seres humanos modernos tenemos las mismas características que estas especies de primates: somos inteligentes, tenemos vínculos sociales y nuestra dieta es amplia.

Los primeros humanos modernos surgieron además durante un período de cambios en el clima de África. Así que los mismos rasgos que hoy permiten a los primates no humanos hacer frente a un entorno cambiante e imprevisible, también pudieron contribuir al éxito de los primeros seres humanos.

Información adicional en:

lunes, 13 de septiembre de 2010

Antiquísimo y Extraño Ser Con el Aspecto de una Gota

13 de Septiembre de 2010. Foto: ICLEn una nueva investigación, un modelo 3D por ordenador preparado a partir de restos fósiles revela una singular criatura, con una forma parecida a la de una gota, que vivió en el mar hace unos 425 millones de años. El modelo está ayudando a los investigadores a averiguar qué aspecto tenían las especies primitivas del pasado remoto de la Tierra, y cómo pudieron evolucionar hacia los tipos de seres que pueblan hoy el planeta.
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Los científicos, del Imperial College de Londres, han desarrollado un modelo 3D detallado de los únicos especímenes fosilizados conocidos de una criatura llamada Drakozoon. El espécimen fue descubierto por un miembro del equipo hace cerca de seis años, en uno de los depósitos de fósiles de criaturas de cuerpo blando más ricos de Inglaterra.

El Drakozoon vivió en el océano durante el Período Silúrico, hace entre 444 y 416 millones de años, y los modelos actuales dan indicios sobre cómo vivió.

La investigación revela que el Drakozoon era una criatura cónica con una forma parecida a la de una gota y que probablemente tenía una piel exterior correosa. Parece que sobrevivía en el océano adhiriéndose a superficies rígidas como rocas o criaturas de concha dura. Tenía aproximadamente 3 milímetros de longitud, y usaba tentáculos con filamentos para atrapar en el agua partículas orgánicas de las que se alimentaba. Poseía una especie de capucha protectora, la cual hacía descender para cubrir su cuerpo y protegerse contra los depredadores, retrayéndola de nuevo para exponer sus tentáculos al agua cuando pasaba el peligro.

Tal como subraya Mark Sutton, del Imperial College de Londres, este modelo 3D revela de manera bastante detallada el aspecto de un ser del que hasta hace poco nadie sabía siquiera que existía. Examinando esta criatura tan arcaica, también es posible avanzar un paso más hacia el conocimiento de cuál era el aspecto que tenían las criaturas macroscópicas más antiguas de la Tierra.

Los científicos han debatido durante muchos años sobre qué apariencia poseían los primeros antepasados de todas las criaturas en la Tierra y cómo evolucionaron sus cuerpos. Algunos piensan que las criaturas tenían unidades repetidas, de manera similar a las que tiene una oruga con sus muchos segmentos y patas, mientras que otros piensan que sus cuerpos estaban estructurados más libremente, de modo similar a como lo están las babosas.

Información adicional en:

sábado, 28 de agosto de 2010

El oxígeno alimenta el fuego del tiempo

Meganeura monyiSe piensa que las variaciones en los niveles de oxígeno atmosférico de la Tierra están estrechamente vinculadas a la evolución de la vida, con una fuerte retroalimentación entre el oxígeno y la vida uni y multicelular. Durante los últimos 400 millones de años el nivel de oxígeno ha variado considerablemente con respecto al 21% que tenemos hoy. Científicos del Museo Field de Chicago y de la Royal Holloway University de Londres, que publican sus resultados esta semana en la revista Nature Geoscience, han demostrado que la cantidad de carbón vegetal conservado en antiguas turberas, ahora carbón, dan una medida de la cantidad de oxígeno que había en el pasado.


Hasta ahora los científicos han confiado en modelos geoquímicos para estimar las concentraciones de oxígeno atmosférico. Sin embargo, existen una serie de modelos en competencia, cada uno con discrepancias significativas y sin una forma clara para encontrar una respuesta. Todos los modelos están de acuerdo en que hace alrededor de 300 millones de años, en el Paleozoico tardío, los niveles de oxígeno atmosférico eran mucho más elevados que en la actualidad. Estas elevadas concentraciones se han vinculado al gigantismo en algunos grupos de animales, en particular a los insectos; la libélula Meganeura monyi, con una envergadura de más de 61 centímetros, es la personificación de esto. Algunos científicos piensan que esas elevadas concentraciones de oxígeno atmosférico también podrían haber permitido a los vertebrados colonizar la tierra.

Estos mayores niveles de oxígeno fueron una consecuencia directa de la colonización de la tierra por las plantas. Cuando las plantas realizan la fotosíntesis desprenden oxígeno. Sin embargo, cuando decae el carbono almacenado en los tejidos de la planta el oxígeno atmosférico se agota. Para producir un incremento neto del oxígeno atmosférico en el tiempo la materia orgánica debe ser enterrada. La colonización de la tierra por las plantas no sólo llevó al crecimiento de las plantas nuevas, sino también a un aumento drástico en el enterramiento de carbono. Este enterramiento fue especialmente elevado durante el Paleozoico tardío, cuando se acumularon enormes depósitos de carbón.

El Dr. Ian J. Glasspool del Departamento de Geología del Museo Field explicó que: “La concentración atmosférica de oxígeno está fuertemente relacionada a la inflamabilidad. En niveles por debajo del 15% los incendios forestales no podrían haberse propagado. Sin embargo, a niveles significativamente superiores al 25% incluso las plantas húmedas podrían haberse quemado, mientras que en niveles alrededor del 30 o el 35%, tal y como han sido propuestos para el Paleozoico tardío, los incendios forestales podrían haber sido frecuentes y catastróficos”.

Los investigadores, incluyendo al profesor Andrew C. Scott de la Universidad Royal Holloway de Londres, han demostrado que el carbón vegetal encontrado en el carbón se mantuvo en concentraciones de alrededor del 4-8% en los últimos 50 millones años, indicando una cercanía a los actuales niveles de oxígeno atmosférico. Sin embargo, hubo períodos en la historia de la Tierra en los que el porcentaje de carbón vegetal en las brasas era tan alto como el 70%. Esto indica niveles muy altos de oxígeno atmosférico que habrían promovido con frecuencia muchos incendios, grandes y muy calientes. Estos intervalos incluyen los períodos Carbonífero y Pérmico de hace -320 a -250 millones de años y el Período Cretáceo Medio, aproximadamente hace 100 millones de años.

“Es interesante”, señala el profesor Scott, “que ésta fuera la época de grandes cambios en la evolución de la vegetación en tierra, con la evolución y la propagación de nuevos grupos de plantas, las coníferas a finales del Carbonífero y las plantas con flores en el Cretáceo”. Estos períodos de incendios producidos por la elevada concentración de oxígeno atmosférico podrían haberse perpetuado a sí mismos con más fuego, significando una mayor mortalidad de las plantas y, a su vez, una mayor erosión y por lo tanto un mayor enterramiento de carbono orgánico que luego habría promovido elevadas concentraciones de oxígeno atmosférico. “El misterio para nosotros”, afirma Scott, “es por qué los niveles de oxígeno parecen haberse estabilizado más o menos alrededor de hace 50 millones de años”.


Fecha Original: 3 de agosto de 2010
Enlace Original

lunes, 23 de agosto de 2010

¿Por qué se extinguieron los mamuts?

Mamuts

La desaparición de las grandes extensiones de pasto habría conducido a la extinción los mamuts.

Los humanos no fueron culpables en la desparición de los mamuts, como se creía, sino la progresiva desaparición de las praderas que los alimentaban, afirma una investigación de la Universidad de Durham, en Reino Unido.

Las razones acerca de la extinción de estos animales no eran claras y han generado un acalorado debate entre la comunidad científica.

La investigación reveló que luego de la fría fase en la última edad del hielo hace 21.000 años, hubo un gran declive en el pasto de los que se alimentaban los mamuts.

El mamut lanudo o de la tundra era común en muchos lugares de Europa. Pero se retiró al norte de Siberia hace 14.000 años, dónde finalmente murió hace 4.000 años.

Algunos científicos han argumentado durante años que la principal razón de su desaparición fue el cambio climático, mientras que otros afirman que se debió más bien a la presión de una población humana creciente, o incluso al impacto de un meteorito.

Ahora, según el profesor Brian Huntley, de la Universidad de Durham, el debate ha finalizado.

Cambio climático

"Nuestros resultados sugieren que es el cambio climático, a través del efecto que tuvo en la vegetación, lo que causó la reducción de la población y la extinción última de mamuts y otros herbívoros de gran tamaño", afirmó.

Nuestros resultados sugieren que es el cambio climático, a través del efecto que tuvo en la vegetación, la clave que causó la reducción de la población y la extinción última de mamuts y otros herbívoros de gran tamaño

Profesor Brian Huntley, Universidad de Durham

El profesor Huntley y sus compañeros crearon una simulación por computadora de la vegetación en Europa, Asia y América del Norte a lo largo de los últimos 42.000 años.

Para ello combinaron estimaciones de cómo era el clima en este período con modelos acerca de cómo las distintas vegetaciones crecieron en distintas condiciones.

Y encontraron que las condiciones frías y secas durante la edad de hielo, con reducidas concentraciones de dioxido de carbono, no favorecieron el crecimiento de los árboles.

De forma que en lugar de bosques había inmensas áreas de pasto, que eran ideales para herbívoros de gran tamaño, como los mamuts lanudos.

Como resultado de un clima más templado y húmedo, y el incremento de dióxido de carboneo al final de la edad de hielo, los árboles surgieron a costa de las grandes áreas de pasto.

"En el punto álgido de la edad de hielo, los mamuts y otros grandes herbívoros habrían tenido más comida para alimentarse", explicó Huntley.

"Pero a medida que avanzamos a la era post glacial, los árboles desplazaron los ecosistemas herbáceos y redujeron significativamente la zona de pasto", concluyó.

El ave gigante que aterrorizaba Sudamérica


Ha sido bautizada como "el ave del terror" por una buena razón. Se acaba de descubrir que la gigante bestia que deambulaba por Sudamérica hace más de 50 millones de años tras la extinción de los dinosaurios era un feroz y temido depredador.

Las nuevas investigaciones muestran que el ave no podía volar pero que era muy ágil y utilizaba su enorme pico para dar golpes certeros con los que matar -muchas veces a la primera, siguiendo una técnica similar a la de un boxeador- a sus víctimas antes de descuartizarlas y extraer la carne fresca de su cuerpo.

Un equipo de investigadores internacionales, entre los que se encuentran varios argentinos, publica un nuevo trabajo en la revista científica PLOS One que revela nuevos datos sobre esta terrible ave que habitó una vez Sudamérica.

"Tenían el equipamiento perfecto. Esos enormes pájaros contaban con un enorme pico con ganchos. Hemos demostrado que tenía que utilizar sus picotazos con mucha precisión y cautela", dijo a la BBC el profesor Steve Wroe, de la Universidad de Sidney, en Australia.

Al menos 18 especies

El equipo investigó el comportamiento depredador de estas extraordinarias criaturas, conocidas entre los científicos como forusrácidos.

Ave del terror. Fotografía cortesía PLOS One

El ave del terror estaba diseñada para dar golpes selectivos y certeros, como un boxeador. © PLOS One

Con una altura que podía variar entre uno y tres metros, se sabe que al menos 18 especies evolucionaron para finalmente extinguirse hace varios millones de años.

Al no existir ningún pájaro en la Tierra que se pareciera a aquellos, hasta ahora había sido difícil conocer más sobre sus hábitos.

Para tratar de llenar este vacío, el equipo examinó el esqueleto de una especie en particular llamada Andalgalornis.

El animal vivía en la parte noroeste de Argentina hace seis millones de años. De tamaño mediano, contaba con 1,4 metros y pesaba alrededor de 40 kilos.

Tenía una gran cabeza, de 37 centímetros, con un profundo y estrecho pico armado con un gancho similar al de un halcón.

Técnica de ingeniería

El equipo fue capaz de analizar el cráneo a través de una técnica de ingeniería conocida como Método de los Elementos Finitos.

Mediante una recreación por computadora se somete a la cabeza del animal a fuerzas de distinta intensidad para ver como serían los tipos de ataque.

Los resultados mostraron que el Andalgalornis estaba diseñado para acorralar y dar un golpe a su presa, en la misma forma que un boxeador utilizaría la técnica de realizar unas series de rápidos golpes dirigidos a un objetivo.

Necestiamos averiguar el papel ecológico que estos animales sorprendentes jugaron si realmente queremos comprender como el inusual ecosistema de Sudamérica evolucionó a lo largo de los pasados 60 millones de años

Federico Dergrange, Museo de La Plata/CONICET, Argentina

"Nadie había intentado antes una análisis biomecánico tan extensivo del pájaro del terror", afirmó Federico Degrange, del Museo de La Plata/CONICET en Argentina.

"Necesitamos averiguar el papel ecológico que estos animales sorprendentes jugaron si realmente queremos comprender como el inusual ecosistema de Sudamérica evolucionó a lo largo de los pasados 60 millones de años".

Ciertamente los pájaros del terror habrían tenido la oportunidad de utilizar su particular estrategia de ataque en una increíble selección de animales.

Como estos mismos pájaros, en aquel entonces existían un gran número de bestias de mucho peso que emergieron durante la separación de Sudamérica de la parte norte del continente.

martes, 10 de agosto de 2010

Mojoceratops, Nueva Especie de Dinosaurio Con un Cráneo Muy Llamativo
9 de Agosto de 2010. Foto: Nicholas LongrichNicholas Longrich descubrió una nueva especie de dinosaurio con un cráneo en forma de corazón, y ahora ha presentado los resultados de un estudio detallado sobre la bestia fósil, a la que se ha dado el nombre de Mojoceratops.
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Longrich obtuvo el primer indicio de que había hallado una nueva especie en 2008, concretamente mientras estudiaba la colección de fósiles de dinosaurios del Museo Americano de Historia Natural, en Nueva York. Allí, se encontró con una estructura craneal distintiva que no coincidía con ninguna de las conocidas anteriormente.

Cuando estudió la parte frontal del cráneo, notó algunas diferencias con respecto a otras especies relacionadas, incluyendo cuernos más largos de lo habitual. Los viajes a otros museos en el oeste de Canadá le proporcionaron más ejemplos de diferencias y corroboraron que los rasgos no encajaban con los del resto de las especies conocidas. Los fósiles no se parecían a nada visto anteriormente.
El nuevo dinosaurio es uno de entre poco más de una docena de especies pertenecientes a una familia de ceratópsidos caracterizados por un cráneo rematado por estructuras muy complejas y de apariencia un tanto extravagante.

El Mojoceratops, un herbívoro del tamaño de un hipopótamo, apareció hace unos 75 millones de años, durante el Cretácico Tardío, 10 millones de años antes que su primo mejor conocido, el Triceratops. La especie, relacionada con otro dinosaurio en Texas, sólo se ha localizado en las provincias canadienses de Alberta y Saskatchewan, y tuvo una corta historia, existiendo tan sólo durante un millón de años aproximadamente.

Si bien todos los ceratópsidos tienen estructuras muy elaboradas en lo alto de sus cráneos, el Mojoceratops es el más ostentoso. La estructura de la parte superior del cráneo del Mojoceratops es también la que más forma de corazón tiene de todas las pertenecientes a las especies relacionadas.

Información adicional en:

viernes, 6 de agosto de 2010

La Tremenda Fuerza de las Patas Delanteras de los Tigres Dientes de Sable


6 de Agosto de 2010. Foto: Wikimedia CommonsComúnmente llamado "tigre dientes de sable", el extinto Smilodon fatalis vagaba por América del Norte y del Sur hace 10.000 años, cazando a grandes mamíferos, como bisontes, camellos, mastodontes y mamuts.
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El tamaño y la forma de los colmillos lo hacían más vulnerable a las fracturas, en comparación con las características de los colmillos de los felinos actuales.

Las pistas obtenidas de huesos y dientes sugieren que la bestia se valía de sus extremidades delanteras, además de por supuesto sus colmillos, para atrapar y matar a sus presas.

Los felinos de nuestros días tienen colmillos redondeados en sección transversal, de modo que puedan soportar las fuerzas en todas direcciones. No importa hacia dónde la presa tire en su lucha por escapar, es poco probable que los colmillos se rompan.
Por el contrario, los largos colmillos de los tigres dientes de sable eran ovales en sección transversal, lo que los hacía más propensos a romperse que los de sus primos de dientes cónicos. Muchos científicos han deducido, por tanto, que los tigres dientes de sable debían matar a sus presas de manera diferente a como lo hacen otros felinos.

Y esa manera distinta de matar ha sido por fin perfilada en el nuevo estudio. La conclusión de los investigadores es que los tigres dientes de sable utilizaban sus musculosas extremidades delanteras para inmovilizar a la presa y proteger así a sus colmillos de una fractura provocada por un movimiento brusco de la víctima.

La investigación ha sido realizada por el equipo de Julie Meachen-Samuels, una paleontóloga del Centro Nacional de Síntesis Evolutiva en Durham, Carolina del Norte.

Información adicional en:

miércoles, 4 de agosto de 2010

Una Cascada Trófica Pudo Causar la Extinción del Tigre Dientes de Sable y Otros Carnívoros
4 de Agosto de 2010. Foto: Mauricio Anton/Oregon State UniversityUn nuevo análisis sobre la extinción de los mamuts y otros grandes mamíferos hace más de 10.000 años sugiere que pudieron ser víctimas del mismo tipo de "cascada trófica" por perturbación del ecosistema que está actualmente vinculada a la disminución global de depredadores tales como los lobos, los leones y los tiburones.
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Durante décadas, ha existido un debate científico sobre las causas de esta extinción masiva, y las dos teorías más defendidas son el aumento de la caza tras la llegada de los humanos a los territorios ocupados por esos animales, y el cambio climático.

El equipo de William Ripple (universidad Estatal de Oregón) cree que los humanos pudieron ser un factor, pero no del modo en que la mayoría de las teorías actuales sugieren, simplemente por la caza de animales hasta su extinción, sino porque aquellos humanos antiguos competían contra otros depredadores, privándoles de presas potenciales.

En el Pleistoceno tardío, el dominio de los grandes depredadores en América del Norte gozaba de una estabilidad precaria.

Los autores del nuevo estudio se basan, entre otras cosas, en evidencias que sugieren que no hubo una grave escasez de alimentos causada por los cambios medioambientales registrados hace entre 10.000 y 15.000 años.T
odo lo contrario, los grandes herbívoros parecían crecer de forma rápida, aunque con la misma rapidez se redujo su número a causa de una serie de importantes depredadores carnívoros, de los cuales los tigres dientes de sable y otras grandes bestias de la denominada megafauna eran sólo parte de la lista. La comida era abundante para los herbívoros, el sistema estaba equilibrado, pero lo dominaban los depredadores.

Cuando los cazadores humanos entraron en escena, comenzaron a competir contra estos carnívoros por las mismas clases de presas.

Los humanos además eran omnívoros, y podían vivir de vegetales si era necesario. Los autores del estudio creen que esto pudo provocar un colapso secuencial no sólo en los grandes herbívoros, sino a la larga, también en sus depredadores. Es importante destacar que los seres humanos tenían defensas cruciales contra la depredación, tales como el fuego, las armas y la vida grupal, por lo que fueron capaces de sobrevivir como especie pese a los numerosos depredadores que les acechaban.

Pero la fuerza motriz para la eliminación de los grandes mamíferos, según la nueva teoría, no fueron los humanos antiguos; ellos sólo iniciaron el proceso. Después de la entrada en escena de los humanos, los depredadores, enfrentados a una carestía cada vez mayor de comida, pudieron, a lo largo de extensos períodos de tiempo, acelerar el proceso de extinción de sus presas, lo cual agravó de manera catastrófica la situación de esos depredadores, hasta desembocar en la extinción de ellos mismos, en una cascada trófica.

Información adicional en:


Nuevos Hallazgos Biológicos en las Profundidades Oceánicas

4 de Agosto de 2010. Foto: Newcastle U.Una exploración a gran profundidad bajo el mar ha descubierto una nueva especie que los científicos consideran que podría ser uno de los eslabones evolutivos perdidos entre los animales con columna vertebral y los invertebrados.
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El equipo, compuesto por expertos provenientes de 16 naciones, acaba de regresar de un viaje de investigación de seis semanas a bordo del buque RRS James Cook.

Entre los hallazgos efectuados por la expedición, destacan los de 10 posibles nuevas especies, así como animales marinos raros, tales como una criatura de las profundidades que no posee ojos, ni órganos sensoriales obvios ni cerebro, pero que cuenta con un extremo análogo a una cabeza y otro análogo a la punta de una cola, en ambos casos bastante bien definidos, y que tiene la estructura corporal típica de los animales primitivos con columna vertebral.

La expedición se ha realizado en el marco del MAR-ECO, un programa de investigación internacional establecido para conocer mejor la existencia, distribución y ecología de los animales a lo largo de la Dorsal del Atlántico Medio, entre Islandia y las islas Azores.
La Universidad de Aberdeen está dirigiendo la contribución del Reino Unido al proyecto. Por parte británica colaboran también la Universidad de Newcastle y el Centro Nacional de Oceanografía en Southampton.

Ben Wigham, de la Universidad de Newcastle, ha estado trabajando en el proyecto durante los últimos cuatro años, estudiando la biología de los animales que habitan en la citada cordillera submarina atlántica.

Durante más de 300 horas de exploración subacuática a profundidades de 3.600 metros mediante el Isis, el vehículo capaz de sumergirse a mayor profundidad de entre todos los del Reino Unido, y que es guiado por control remoto, el equipo examinó planicies, paredes de hondonadas y pendientes de la enorme cordillera que divide al Océano Atlántico en dos mitades, este y oeste.

Los científicos fueron de sorpresa en sorpresa a medida que iban comprobando cuán diferentes son los animales que viven en una cara de la cordillera con respecto a los que viven en la otra, a pesar de que la distancia que les separa es de sólo unas decenas de kilómetros.

En el nordeste, los erizos de mar predominan en las planicies, y las paredes presentan un notable colorido y son ricas en esponjas, corales y otras formas de vida. En el noroeste, las paredes tienden a ser de roca desnuda de color gris apagado y con mucha menos vida.

Esta expedición ha revolucionado el modo de ver la vida de las profundidades del Océano Atlántico. Lo ha hecho al demostrar que los animales de las zonas marítimas cercanas a las costas no son representativos de los que viven en las pendientes y valles de la región central del océano. Estos últimos constituyen una amplia y variada fauna.

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domingo, 4 de julio de 2010

A Mayor Tamaño Corporal, ¿Más Tiempo Comiendo?

Foto: Frank Luerweg, Universität BonnParece haber una regla general básica sobre el tamaño corporal y la necesidad de comida: Cuanto más grande es un animal, más tiempo pasa comiendo. Esto significa que un elefante debe dedicar mucho tiempo diario a comer para poder satisfacer su enorme apetito. Tal como señala el profesor Martin Sander, de la Universidad de Bonn, esto nos lleva a uno de los muchos misterios existentes en torno al gigantismo de los dinosaurios. Algunas de estas bestias eran tan grandes que, si hacemos caso a la citada regla general básica, un día tendría que durar 30 horas para que los dinosaurios de mayor tamaño fueran capaces de satisfacer sus demandas energéticas.
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Martin Sander es portavoz de un grupo de investigación internacional que busca explicaciones para ésta y otras paradojas, y que, por primera vez, ofrece una respuesta plausible a la pregunta que el grupo se propuso responder hace seis años: ¿Por qué los dinosaurios gigantes de cuello largo pudieron existir? Los investigadores también explican por qué los animales terrestres actuales están muy lejos de alcanzar los tamaños registrados durante el Jurásico. Una de las razones es que estos animales actuales mastican. En cambio, los dinosaurios gigantes engullían.

Masticar ayuda a digerir los alimentos con mayor rapidez. Pero es una acción que requiere tiempo, un recurso que escasea con el aumento de tamaño. Además, se da la siguiente circunstancia: Los animales que mastican necesitan una cabeza más grande, pues los molares y los músculos requieren espacio donde estar alojados. Por eso, los elefantes tienen una cabeza bastante grande.
Sin embargo, los dinosaurios herbívoros gigantes tenían cráneos relativamente pequeños y ligeros. Este rasgo les permitió desarrollar cuellos extremadamente largos. Y estos cuellos a su vez les ayudaron a ingerir alimentos de la forma más eficiente posible, sin tener que mover constantemente todo su cuerpo de 80 toneladas de un lado a otro de la sabana del Jurásico en busca de sus vegetales. Permanecían durante largos ratos detenidos en un mismo lugar y utilizaban su cuello ágil para buscar en su entorno y recolectar su comida. Esto era particularmente importante para los dinosaurios de mayor peso.

Probablemente, el proceso digestivo en sí duraba varios días en los dinosaurios gigantes, debido a la falta de molares. Sin embargo, su estómago era tan grande que pese a ser tan largas sus digestiones todavía les proporcionaba energía suficiente a cualquier hora del día o de la noche.

Por otra parte, el metabolismo de estos animales gigantes era muy poderoso. Poseían pulmones asombrosamente sofisticados, que eran mucho más eficaces que los de los humanos. Y poseían otras características que contribuían a aligerar el cuello.

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lunes, 21 de junio de 2010

Los 'safaris humanos' ponen en peligro a una etnia indígena de la India


Dos indígenas jawara en las islas andamán. | Survival International

Dos indígenas jawara en las islas andamán. | Survival International

  • Los jarawa son una población nómada integrada por apenas 300 personas
  • Se agrupan en coletivos de entre 40 y 50 sujetos y viven en la selva
  • Su sistema inmunológico no está preparado para los patógenos occidentales
  • Los viajes organizados por su territorio ponen en riesgo su salud y su vida
  • Algunas agencias han suspendido las rutas, pero otras las mantienen

La ONG Survival International ha advertido de que los "safaris humanos" organizados por las empresas turísticas locales están poniendo en peligro a los pueblos indígenas de las islas Andamán, un archipiélago indio situado en el Golfo de Bengala.

La organización ha escrito a ocho compañías de viajes que promueven visitas o avistamientos al pueblo indígena de los jarawa para pedirles que detengan "inmediatamente" sus tours, por considerar que este tipo de viajes "suponen un grave riesgo para los indígenas".

El motivo de este peligro no es otro que la escasa inmunidad tienen estas personas frente a enfermedades comunes para los occidentales, pero absolutamente desconocidas para ellos. De esta manera, los indígenas pueden contraerlas con facilidad y enfermar gravemente.

De hecho, esta ONG ya advirtió de las graves consecuencias que la gripe A podría tener sobre esta población o sobre la amenaza que se cernía sobre ella pro la construcción de un complejo hotelero muy cerca de los accesos que los jawara usarn para cazar o recolectar su alimento.

Advertencia de las autoridades indias

"La promoción de turismo para ver a los jarawa es ilegal", prosigue el comunidado de Survival. De hecho, cuatro de las empresas dejaron de promover este tipo de viajes en sus páginas web después de que la ONG les escribiera. Asimismo, el Gobierno de India también ha remitido una advertencia pública a las empresas después de que Survival le alertara sobre estas rutas.

Otros cuatro operadores turísticos, sin embargo, siguen promocionando dichos viajes y muchas otras empresas los publicitan en sus tiendas en las Islas Andamán, según la organización no gubernamental.

Polémica carretera

La ONG advirtió también de que "una carretera ilegal atraviesa la reserva de los jarawa, lo que fomenta en la zona el tránsito de turistas, cazadores furtivos y colonos". Por ello, se ha pedido al Gobierno de la India para que cierre esta vía inmediatamente e impida a los intrusos traspasar la tierra de los jarawa.

En 2002, el Tribunal Supremo de India dictaminó que la carretera que atraviesa la reserva de los jarawa debería ser cerrada, pero en realidad ha seguido abierta.

"El pueblo indígena de los jarawa vivió sin problemas en su isla sin contacto con foráneos durante, posiblemente, unos 55.000 años, hasta 1998", apunta Stephen Corry, director de Survival.

"Hoy en día, una carretera atraviesa la selva donde viven y corren el riesgo de ser diezmados por las enfermedades occidentales", continúa. Por otro lado, el director lamenta que mientras este pueblo "se llama a sí mismo 'ang', que significa 'ser humano', se les trate y se les observe como si vueran animales en una reserva de caza".

Tristes antecedentes

"El último miembro del pueblo indígena vecino de los bo murió el pasado mes de enero y con ello se extinguió una etnia, una cultura y una lengua. No debemos permitir que a los jarawa les ocurra lo mismo o el mundo perderá otra dinámica, sabia y compleja parte de la humanidad", ha advertido Corry.

El pueblo indígena de los jarawa lo integran unas 320 personas, y viven en la densa selva de Andamán del Sur y Andamán del Medio. Los jarawa cazan cerdos y lagartos monitor, capturan peces con arcos y flechas y recolectan semillas, bayas y miel.

Son nómadas y viven en grupos de 40 a 50 personas. En 1998, algunos de ellos empezaron a salir de la selva por primera vez para visitar poblaciones y asentamientos cercanos.

Se cree que los antepasados de los jarawa y de otros pueblos indígenas de las Islas Andamán formaron parte de las primeras migraciones humanas exitosas fuera de África.

El archipiélago de Andamán y Nicobar está compuesto por más de 500 islas. La mayoría de los indígenas bo murieron por las enfermedades introducidas por los británicos en el siglo XIX.

"La muerte de la señora Boa (la última representatne de la etnia Bo) en enero de 2010 significó la desaparición, también, de una de las lenguas más antiguas del planeta", según Survival. "Con ella, desapareció la última bo, y el legado de todo un pueblo indígena".

lunes, 7 de junio de 2010

Obtienen Hemoglobina de Mamut


7 de Junio de 2010. Foto: Ansgar PhilippsenUn equipo internacional de investigadores ha logrado revivir al principal componente de la sangre de mamut, mediante el uso de ADN antiguo preservado en los huesos de especímenes siberianos de 25.000 a 43.000 años de antigüedad.
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El estudio de la hemoglobina reactivada de mamut revela adaptaciones evolutivas especiales que permitieron al animal enfriar sus extremidades, en las duras condiciones del Ártico, para minimizar la pérdida de calor en las zonas corporales que más necesitaban mantenerse calientes.

Este estudio entra de lleno en la paleobiología práctica, ya que la obtención exitosa de hemoglobina de mamut permite estudiar funciones biológicas de estos animales como si estuvieran vivos en la actualidad, tal como señala Alan Cooper, director del Centro Australiano de ADN antiguo (ACAD) de la Universidad de Adelaida, donde se determinaron las secuencias de esta hemoglobina.

En otras palabras, las moléculas de hemoglobina resultantes son, por así decirlo, una forma de volver atrás en el tiempo y tomar una muestra de sangre de un mamut vivo.

El equipo dirigido por Kevin Campbell de la Universidad de Manitoba, Canadá, ha logrado, por tanto, descubrir atributos fisiológicos de un animal que no existe desde hace miles de años. Este enfoque abre el camino hacia el estudio de las características fisiológicas y biomoleculares de especies extintas, incluso en el caso de rasgos que no dejan rastro en el registro fósil.

El equipo utilizó exámenes fisiológicos modernos y modelación química para caracterizar las propiedades bioquímicas que le conferían al mamut la tolerancia fisiológica al frío.

El profesor Roy Weber de la Universidad de Aarhus, Dinamarca, realizó las pruebas fisiológicas de las proteínas de mamut.

Los resultados ayudan a explicar cómo exactamente el mamut lograba sobrevivir al frío extremo del Ártico.

Tres cambios muy inusuales en la secuencia proteica permitían que la sangre del mamut proporcionara oxígeno a las células, incluso a muy bajas temperaturas, lo cual es una muestra de su adaptación al medio ambiente del Ártico.

Información adicional en:

sábado, 5 de junio de 2010

Encuentro con un "fósil viviente" en R. Dominicana

Rebecca Morelle

Con un clima sofocantemente e insoportablemente húmedo, nos pusimos en camino hacia el corazón de los bosques tropicales de República Dominicana.

Estábamos en la búsqueda de uno de los mamíferos más extraños y antiguos del mundo: el Hispaniolan solenodon.

Pero encontrar uno no sería fácil. Los naturalistas creían que sería más probable ver un fantasma que a esta escurridiza criatura.

Y, de hecho, muy pocos se habían topado con ella cara a cara.

Fósil viviente

Al solenodonte nocturno, que se encuentra sólo en República Dominica y en uno de los últimos parches arbolados de Haití, a menudo se le describe como un "fósil viviente", gracias al hecho de que ha estado allí, prácticamente sin cambios, por los últimos 76 millones de años.

Esto significa que debió haberse paseado entre las patas de los dinosaurios gigantes en los días en que estos habitaban la tierra.

Además, tiene un aspecto extraño. Es del tamaño de un conejo, con una capa de pelo color marrón. Tiene los pies desproporcionadamente grandes, garras, ojos redondos pequeños y brillantes y nariz muy larga y fina.

Pero, quizá su característica más extraña (y prehistórica) es el hecho de que es el único mamífero que puede inyectar veneno a través de sus dientes, de la misma forma en que lo hace la serpiente.

El veneno, aunque no es mortal para los humanos, es la herramienta perfecta para esta especie insectívora, permitiéndole alimentarse de bichos mientras se mueve de noche por la selva.

Los últimos sobrevivientes

Sin embargo, esta criatura única ahora está en peligro.

solenodonte

Investigadores están en la búsqueda del solenodonte: uno de los mamíferos más extraños y antiguos del mundo.

Tanto República Dominicana y Haití (que juntos conforman la isla de La Española) tenían una diversidad de monos, musarañas, perezosos y roedores, pero estos murieron uno a uno, lo que ha dejado al solenodonte y a un roedor arborícola llamado jutía como los únicos mamíferos nativos que quedan.

Ahora, investigadores del Reino Unido y República Dominicana, con ayuda de una subvención de la Iniciativa Darwin del gobierno británico, se han embarcado en un proyecto llamado "los últimos sobrevivientes", que aseguran podría ser nuestra última oportunidad para salvar al solenodonte y a la jutía, antes de que desaparezcan de la selva para siempre.

En el programa están involucrados el Durrel Wildlife Conservation Trust, la Sociedad Zoológica de Londres (ZSL por sus siglas en inglés), la Sociedad Ornitológica de La Hispaniola (SOH), el Parque Zoológico Nacional de República Dominicana (Zoodom) y el ministerio del Medio Ambiente.

Ver a uno en libertad será uno de esos momentos definitorios en la vida

Sam Turvey, investigador

El doctor Richard Young, jefe de Ciencia de la Conservación en Durrell, explica: "El problema es que realmente no sabemos nada acerca de estos animales. No sabemos dónde están, cuántos son y cómo se relacionan con su hábitat".

De hecho dice Jorge Brocca, director del SOH, poca gente en República Dominicana ha visto alguno y muchos ni siquiera han oído hablar de ellos.

"Les hemos mostrado fotografías a los habitantes y la mayoría de ellos no sabe lo que son", dice Brocca.

Olfato

Nos dirigimos hacia la Sierra de Bahoruco, una montaña en el suroeste de República Dominicana, ubicada en la frontera con Haití. Su punto más alto alcanza una altura de 2.200 metros.

Cuando nos internamos en el bosque, José Nuñez Mino de Durell (quien esta trabajando en el campo con Pedro Martínez de SOH y los investigadores locales Nicolás Corona y Lleyo Espinal) me asegura que lo que está tratando de encontrar lo hace sentir un poco como detectives.

La primera pista es el olfato, dice mientras caminamos a través de la densa vegetación: "Éstas son criaturas que hacen hoyos en la tierra y utilizan su nariz como una sonda en la tierra para buscar insectos".

clic Vea: "Siempre soñé con ver un solenodonte"

Cerca de allí encontramos lo que podría ser la entrada de una madriguera. Nuñez se inclina y aspira profundamente dentro de la cueva. Los solenodontes, dice, tienen un olor a humedad, casi como una cabra.

Y efectivamente, un olor acre se filtra fuera de la cuerva, una emocionante señal de que podrían encontrarse allí.

solenodonte

Es el único mamífero que puede inyectar veneno a través de sus dientes.

Sin embargo, hasta que cayera la noche, el solenodonte permanecería dormido en su guarida subterránea y podíamos hacer muy poco.

Para el doctor Sam Turvey, de ZSL, la posibilidad de avistar un solenodonte es emocionante: "No puedo decirte lo emocionado que estoy de ver uno. Estar en el medio de la selva, en el medio de la nada, en la noche será asombroso", dice y agrega:

"Ver a uno en libertad será uno de esos momentos definitorios en la vida".

El encuentro

Un grito retumba entre los sonidos del bosque: "Ahí tienen a uno. Tienen a uno", alguien exclama.

Es la mitad de la noche y Corona y Espinal han examinado la densa vegetación del bosque para localizar al escurridizo solenodonte.

Cuando llegamos, ellos ya lo habían colocado en una bolsa, que era la mejor manera de mantenerlo tranquilo mientras estaba temporalmente en cautiverio.

Lo sacaron de la cola, que según los investigadores era la manera menos estresante para sostener al animal.

Para ello, utilizaron guantes gruesos, esenciales para protegerse contra su picadura. Y eso, parece ser lo más pertinente ya que la criatura trataría de hundir sus afilados dientes en la mano de Turvey.

Entonces llega la oportunidad para mi mano cubierta por el guante. Por fin, cara a cara con el animal, me es fácil saber por qué ha sido nombrado como uno de los más extraños del mundo. Parece una cruza entre oso hormiguero, musaraña y rata. De vez en cuando, lanza un pequeño rasguño con sus enormes garras.

Solenodonte

Es increíble pensar que aunque ha logrado sobrevivir 76 millones de años, hoy el animal esté en peligro.

Es increíble pensar que, aunque ha logrado sobrevivir increíbles tribulaciones -como el asteroide que acabó con los dinosaurios, grandes cambios en el clima y luego la llegada de los humanos — hoy, el animal está en peligro.

Los científicos aseguran que éste proyecto podría ser nuestra última oportunidad para salvar al solenodonte.

Los nuevos peligros

Tras pasar algunos días en la sierra de Bahoruco, algunos de los problemas que enfrenta este mamífero saltan a la vista.

A medida que avanzamos por la bien llamada autopista internacional -un camino lleno de baches que marca la frontera entre los dos países- las diferencias son claras

La parte dominicana es toda vegetación verde y exuberante y Haití es seco y café, con apenas un árbol a la vista. Y esto no ocurre sólo en la frontera. Mientras el 25% de República Dominicana está cubierto de bosque tropical, sólo 1% en Haití lo tiene.

La parte dominicana de la montaña está sufriendo estos problemas. Los haitianos pobres, desplazados por el terremoto, están cruzando la frontera hacia los ricos bosques de árboles de República Dominicana para hacer carbón para vender en Haití.

Pero la pérdida del hábitat no es el único problema que enfrenta el solenodonte. Los animales que han sido introducidos al país durante los últimos cientos de años están causando problemas.

"Los animales invasores como las ratas, mangostas, gatos y perros son la principal amenaza", dice Young.

Las cámaras sensibles al movimiento que han instalado el equipo han filmado gatos y ratas saliendo de las madrigueras.

"No sabemos casi nada"

Lo que queremos hacer es asegurar la supervivencia a largo plazo de este animal único

Dr. Richard Young, Durrell

Nuestro encuentro con el solenodonte se acerca al final, el equipo registra la ubicación donde se le ha encontrado, las medidas del animal y toma un mechón de pelos para obtener muestras de ADN.

Con esto intentan comenzar a construir una imagen científica más clara de la especie de la que se tenía hasta ahora.

"Este es un mamífero en una región del mundo que está bastante bien desarrollada, no es tan remota pero todavía no sabemos casi nada de él, lo que es muy impactante", asegura Young.

En los últimos tres años, el equipo de "Los Últimos Sobrevivientes2 ha buscado responder las preguntas básicas de los solenodontes: dónde se encuentran, cuántos son y cómo los afectan los problemas como la deforestación y la invasión.

Y, una vez que lo sepan, dice Young, la conservación del solenodonte puede ahora sí comenzar en serio: "Lo que queremos es asegurar la supervivencia a largo plazo de este animal único".

Tras finalizar las pruebas, la pequeña criatura es finalmente puesta en libertad. Se escabulle en el bosque.

Y a medida que se desvanece en la oscuridad de la noche, me siento esperanzada de que este increíble animal, que ha logrado sobrevivir los últimos 76 millones de años, podría de alguna manera y con la ayuda de los científicos permanecer como parte de estos bosques por muchos, muchos años más.

Nadie estudia a los animales "feos"

Rana. Foto: Rudi van Aarde.

Los anfibios son una de las especies menos estudiadas, dicen los autores del estudio.

clic Fotogalería: ¿Quiénes ganan y quiénes pierden en la competencia?

Que los hombres y las mujeres bellas despierten un interés mayor que el resto de los mortales, es algo que, hoy día, no sorprende a nadie. Pero quizá a usted sí le sorprenda saber que el mundo animal es víctima del mismo fenómeno.

Cual si fuera un concurso de belleza, a la hora de elegir qué especie estudiar o a cuál destinar financiamiento, los animales más carismáticos son los que encabezan la lista.

Según un estudio llevado a cabo por investigadores de la Universidad de Pretoria, en Sudáfrica, hay una marcada tendencia dentro de la comunidad científica a elegir como objeto de estudio especies que se caracterizan por su encanto.

Tigres, leopardos, chimpancés, gorilas y suricatos son algunos de los más favorecidos, en detrimento de ranas, lagartijas y aves.

En líneas generales, la investigación científica está dominada por el estudio de los grandes mamíferos amenazados, mientras que los reptiles, las aves y los pequeños mamíferos en peligro de extinción reciben mucha menos atención, dice el informe.

Dinero, publicidad e interés genuino

Puede ser que los científicos estudien estos animales porque les interesen o porque es más fácil conseguir fondos para estudiarlos, o porque es más factible que publiquen los resultados de estas investigaciones y hacer que la gente se interese en ellas

Morgan Trimble, coautora del estudio

Para llegar a esta conclusión los investigadores hicieron un recuento de los estudios sobre especies en el sur de África publicados entre 1994 y 2008, y combinaron esta información con la lista global producida por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, que clasifica a los animales según su riesgo de extinción.

Así notaron que los chimpancés, por ejemplo, fueron los protagonistas de 1.855 estudios, mientras que otras especies como las manatíes, sólo lo fueron de 14.

¿Por qué? "Es fácil entender por qué la gente está más interesada en un elefante que en un escarabajo", le dijo a BBC Mundo Morgan Trimble, coautora del estudio. "Pero la disparidad dentro de la comunidad científica puede deberse a mucha razones".

"Puede ser que los científicos estudien estos animales porque les interesen o porque es más fácil conseguir fondos para estudiarlos, o porque es más factible que publiquen los resultados de estas investigaciones y hacer que la gente se interese en ellas", agrega Trimble.

Los riesgos de la ignorancia

Manatí

El manatí, por su apariencia, no logra atraer el interés del científicos.

Hay quienes sostienen que no importa qué especies concentren el mayor esfuerzo de investigación, si de lo que se trata es de fomentar la conservación. Según los científicos que se adhieren esta corriente, si las políticas se dirigen hacia la conservación de especies clave, no sólo se evita la extinción de las mismas, sino también de muchas otras que comparten su hábitat.

"En parte es verdad", dice Trimble, "ya que gran parte de la pérdida de especies está vinculada a la pérdida de su hábitat natural. Pero si no sabemos qué especies hay allí, no podemos tener ninguna certeza".

Por otra parte, aclara, "tampoco podemos afirmar que corren mayor peligro de extinguirse porque no las estudiamos. Sencillamente no lo sabemos".

No obstante, la investigadora espera que poner de manifiesto los prejuicios y preferencias de los científicos cuando eligen una especie para estudiar, sirva para que tanto los investigadores como las agencias que financian los proyectos reflexionen sobre la mejor manera de ejercer un impacto positivo en la conservación de especies.

martes, 1 de junio de 2010

La Tierra contiene menos biodiversidad de la que se pensaba

Escrito por Kanijo

Biodiversidad¿Cuántas especies comparten nuestro planeta? De acuerdo con un re-cálculo realizado por un equipo de investigación internacional, el número es significativamente menor de lo que pensábamos – apenas 5,5 millones aproximadamente.

Aunque puede sonar a mucho, este número palidece en comparación con anteriores estimaciones de especies, que varían ampliamente entre los 30 y 100 millones de especies.

De hecho, el nuevo estudio, que aparece en la revista The American Naturalist, demuestra que hay menos de un 0,001% de probabilidad de que las frecuentemente citadas estimaciones anteriores de 30 millones sean ciertas.

Añadiendo certidumbre

La nueva estimación, que llega particularmente a tiempo en el Año Internacional de la Biodiversidad, tiene en cuenta a animales y plantas pero, como anteriores estudios, excluye a bacterias – un grupo que ha sido notablemente difícil de cuantificar.

“Todo el mundo sigue re-evaluando la información y llega a distintas respuestas”, dice Andrew Hamilton de la Escuela de Terrenos y Entornos de la Universidad de Melbourne y autor principal del estudio.

“Por lo que lo abordamos desde una perspectiva distinta. En lugar de decir ‘hay tantas especies’, incluimos la certeza o incertidumbre de nuestras estimaciones”.

Nuevo modelo

Estudios anteriores que usaron medias o estimaciones puntuales hacen que sea imposible determinar la precisión de una estimación particular, dice Hamilton. Pero usando técnicas de modelado de probabilidad, los ecólogos fueron capaces de llegar a estimaciones calculan la probabilidad de que los datos originales sean precisos.

Este tipo de modelo es ampliamente usado en la evaluación de riesgos financieros, pero en raras ocasiones se ha aplicado a la ecología.

Contando escarabajos

El modelo usado por Hamilton y su equipo se centra en el número de artrópodos tropicales – el grupo que incluye animales tales como insectos, arácnidos y crustáceos. Se piensa que los artrópodos son el grupo más diverso del planeta. También es el grupo que se piensa que tiene más especies aún por identificar.

Observando los escarabajos que viven en una única especie de árboles en Papúa Nueva Guinea, los investigadores fueron capaces de extrapolar sus números a escala global. El equipo decidió centrarse en los escarabajos dado que son el grupo más descrito de insectos.

Aunque puede parecer improbable que los escarabajos de un sólo árbol puedan revelar el número total de especies del planeta, el modelo tiene en cuenta muchos factores – incluyendo:

  • La relación entre escarabajos y otros artrópodos
  • El número de especies de árboles tropicales en Nueva Guinea comparado con el resto del mundo
  • La probabilidad de que algunas especies de escarabajo no estén especializadas, y se encuentren en una o varias especies de árboles.

90% de precisión

De acuerdo con Hamilton, Nueva Guinea es un buen lugar para empezar a estimar debido a que tiene el conjunto de datos más robusto de este tipo y es hogar de aproximadamente 1/3 de las especies de árboles tropicales del mundo.

También señala que el número de escarabajos encontrados en los árboles de Nueva Guinea tenían cifras similares a las encontradas en los bosques tropicales de todo el mundo.

Los cálculos encontraron que había un 90% de probabilidad de que hubiese entre 2 y 7 millones de especies de artrópodos tropicales, pero este número es muy probable que esté alrededor de 3,7 millones.

Usando estos datos añadieron las mejores estimaciones para otros grupos de animales, incluyendo 50 000 vertebrados, 400 000 plantas y posiblemente 1,3 millones de otros organismos, mayormente microorganismos no bacterianos.

Positivo primer paso

El investigador en artrópodos Dieter Hochuli de la Universidad de Sydney, admite que estos hallazgos serán de gran importancia para el campo.

“Realmente se ha cuantificado la incertidumbre”, dice. “Nos ayudará a descubrir cuántas [especies] deberíamos tener en realidad”.

Hay una enorme cantidad de trabajo aún por hacer. Tenemos una enorme cantidad de especies ahí fuera y no sabemos sus nombres ni qué aspecto tienen”.

De acuerdo con el artículo, aún hay un 70% de especies de artrópodos aún por describirse.

Una biodiversidad aún más valiosa

“Han hecho un servicio muy importante al campo dando una estimación mucho más justificable. El número de especies de nuestro planeta es una cuestión tan simple que todos los biólogos deberían ser capaces de responderla, pero hemos tenido problemas en el pasado con ella”.

Hamilton dice que millones de especies, ya sean 5 o 30, son algo realmente grande y difícil de conceptualizar.

“Espero que la gente no se tome esto como, ‘no hay tanta biodiversidad en la Tierra, por lo que no deberíamos preocuparnos’. Espero que se mire desde el otro lado – ‘no hay tantas especies ahí fuera, por lo que deberíamos tener más cuidado al tratarlas’”.


Autor: Meghan Miner
Fecha Original: 31 de mayo de 2010
Enlace Original

viernes, 21 de mayo de 2010

Emisión de Gases de Invernadero Por Actividades Humanas Antes de la Revolución Industrial

21 de Mayo de 2010. Foto: Springer, Ohio UniversityUn nuevo estudio sugiere que los norteamericanos nativos, anteriores a la fundación de EE.UU. como nación, dejaron una "huella de carbono" más grande de lo que se pensaba hasta ahora. El hallazgo aporta una nueva evidencia de que la especie humana influyó en el clima global mucho antes de la Revolución Industrial.
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El análisis químico de una estalagmita encontrada en el oeste de Virginia sugiere que los nativos norteamericanos emitieron a la atmósfera una cantidad significativa de gases de efecto invernadero debido a sus prácticas en el uso de la tierra. Quemaron árboles para despejar bosques y reconvertirlos en plantaciones de las que recolectar los productos agrícolas que constituían una parte importante de su dieta.

Los nativos norteamericanos habían logrado un nivel de vida sofisticado. Estaban muy avanzados en temas agrícolas, y supieron conseguir el máximo rendimiento de las tierras que habitaban. Esto sucedía en toda América del Norte, no sólo en algunos lugares.

Inicialmente, Gregory Springer, profesor de ciencias geológicas en la Universidad de Ohio y autor principal del estudio, y sus colaboradores de esa universidad, la de Texas en Arlington, y la de Minnesota, estudiaban los ciclos históricos de la sequía en Norteamérica usando isótopos de carbono presentes en las estalagmitas.

Para su sorpresa, obtuvieron evidencias de un gran cambio en el ecosistema local que comenzaba en torno al año 100 a.C. Esto intrigó al equipo porque una excavación arqueológica en una cueva cercana había sacado a la luz evidencias de una comunidad norteamericana nativa asentada allí hace unos 2.000 años.
El equipo de investigación encontró niveles muy altos de carbón vegetal que comenzaron a darse hace unos 2.000 años. El historial de niveles isotópicos de carbono concordaba con eso.

Lo descubierto sugiere que los norteamericanos nativos alteraron de manera significativa el ecosistema local, al quemar bosques, probablemente para liberar espacio que destinaron a campos agrícolas y a plantar ciertos árboles frutales.

Mucho antes de que los humanos empezáramos a quemar combustibles fósiles, ya había gente que emitía gases de efecto invernadero a la atmósfera. Por supuesto, no lo hacían en cantidades tan elevadas como las de hoy en día, pero aún así su aportación a la acumulación de gases de invernadero en la atmósfera fue significativa.

Por fuerza, esa antigua deforestación tuvo que impactar sobre el clima global. Por ejemplo, la deforestación actual por quema de la selva amazónica es una de las fuentes más grandes de emisiones de gases de efecto invernadero en el mundo. La quema prehistórica de bosques efectuada por los nativos norteamericanos fue menos intensa, pero constituyó una fuente no trivial de gases de efecto invernadero.

Información adicional en:



lunes, 17 de mayo de 2010

La Catástrofe Climática Que Acabó Con la Poderosa Ciudad de Angkor

17 de Mayo de 2010. Foto: Zina Deretsky, National Science FoundationEn la historia escrita, se habla de muchos finales repentinos y apenas explicados de imperios y civilizaciones. El clima político se deteriora, las pasiones se encienden, estallan revueltas, y lo próximo que sabemos es que esa cultura pasó a ser cosa del pasado, quedando muchas veces relegada a un corto capítulo de un libro de historia.
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El mundo natural deja un registro en forma de anillos en los árboles. Esos anillos de crecimiento pueden ser leídos como un libro abundante en detalles, y cubriendo un extenso período de la historia humana. Ahora, un equipo de investigadores ha correlacionado la enigmática caída de Angkor, la capital del Imperio Jemer, en Camboya, con una sequía que se prolongó durante décadas, interrumpida puntualmente por intensos monzones, todo ello en los siglos XIV y XV.

Diversos monarcas se sucedieron en el gobierno del área de Angkor desde aproximadamente el año 800 de nuestra era, produciendo las valiosas obras arquitectónicas y esculturas conservadas ahora como Patrimonio de la Humanidad. En el siglo XIII, la civilización ya estaba en declive, y la mayor parte de Angkor fue abandonada a principios del siglo XV, excepto Angkor Wat, el templo principal, que permaneció ahí como santuario budista.
Brendan Buckley (del Observatorio de la Tierra Lamont-Doherty, perteneciente a la Universidad de Columbia), y sus colegas, han encajado las piezas de un registro de alta resolución de períodos de sequía y humedad en el Sudeste Asiático, que abarca tres cuartos de milenio, desde 1250 hasta 2008.

De un modo parecido a la visión de conjunto que ofrecen las imágenes tomadas por los satélites, grandes conjuntos de información como esta serie de datos provenientes de los anillos de los árboles sacan a la luz patrones, tendencias y fenómenos que de otro modo pasarían desapercibidos, ya que en este caso son más extensos que la vida de una persona. De hecho, su extensión es propia de la escala de vida de las civilizaciones.

Angkor era una ciudad que dependía muchísimo del agua. Buckley y sus colegas han desvelado que de mediados a finales del siglo XIV la zona experimentó unas condiciones persistentemente secas que abarcaron décadas, seguidas por varios años de condiciones severamente húmedas, que debieron causar daños graves a las infraestructuras de la ciudad.

Después, una sequía más breve pero más acentuada, a principios del siglo XV, pudo ser la gota que colmó el vaso, superando lo máximo que este complejo urbano podía resistir.

Información adicional en:

lunes, 3 de mayo de 2010

Los mamuts tenían anticongelante sanguíneo

Los mamuts tenían una forma de anticongelante en la sangre para mantener a sus cuerpos abastecidos de oxígeno en el frío extremo.

Mamut

Los mamuts tenían una mutación genética que les permitió sobrevivir las bajas temperaturas.

Ésa es la conclusión de una investigación llevada a cabo por científicos de Australia y Canadá, que "resucitaron" una proteína de la sangre de un mamut lanudo.

Esta proteína, llamada hemoglobina, se encuentra en los glóbulos rojos y a ella se adhiere el oxígeno para ser transportado al organismo.

Esta capacidad de la hemoglobina para llevar oxígeno hacia los tejidos del cuerpo por lo general se ve alterada por el frío.

Los investigadores descubrieron que los mamuts tenían una adaptación genética que les permitía que la hemoglobina liberara oxígeno aún en temperaturas extremadamente bajas.

La investigación, publicada en la revista Nature Genetics, consistió en secuenciar genes de hemoglobina del ADN perteneciente a tres mamuts siberianos de decenas de miles de años de antigüedad, que quedaron conservados en el permafrost (la capa de hielo permanentemente congelado).

Las secuencias de ADN fueron convertidas a ARN (una molécula similar al ADN que es clave en la producción de proteínas) e insertadas en una bacteria de E. coli.

Este microorganismo, como se esperaba, produjo la proteína del mamut.

Muestra de sangre

"Con estas moléculas de hemoglobina resultantes, fue como si hubiéramos regresado en el tiempo para tomar muestras de sangre de un mamut real", afirma el profesor Kevin Campbell, de la Universidad de Manitoba, Canadá, y uno de los autores del estudio.

Pensamos que, al viajar hacia el norte, el mamut tuvo que haberse adaptado rápidamente a las condiciones más frías y para eso tenía que haber cambiado su hemoglobina

Prof. Alan Cooper

Posteriormente, los investigadores analizaron las proteínas "resucitadas" del mamut y encontraron tres cambios distintivos en la secuencia de la hemoglobina con los cuales ésta podía transportar oxígeno en la sangre hacia las células incluso a temperaturas extremadamente bajas.

Esto, afirman los científicos, es algo que la hemoglobina de los elefantes no puede hacer.

"Fue extraordinario haber podido revivir una compleja proteína de una especie extinta y descubrir cambios importantes que no se ven en ninguna especie viva", dice el profesor Alan Cooper, director del Centro Australiano de ADN Antiguo de la Universidad de Adelaida, quien dirigió la investigación.

Sin esta adaptación genética, afirma el científico, los mamuts hubieran perdido más energía en invierno y se hubieran visto forzados a reemplazar este déficit comiendo más.

Los antepasados de los mamuts lanudos y de los elefantes modernos se originaron en África ecuatorial.

Pero hace entre 1,2 y dos millones de años, algunos miembros del linaje del mamut emigraron hacia latitudes más altas.

Adaptación crucial

Mamuts

Estos mamíferos evolucionaron con orejas pequeñas y cola corta para ahorrar energía en el frío extemo frío.

Según los investigadores, la adaptación genética de la hemoglobina tuvo que haber sido crucial para los mamuts, ya que les permitió explotar ambientes nuevos y más fríos durante el Pleistoceno.

"Pensamos que, al viajar hacia el norte, el mamut tuvo que haberse adaptado rápidamente a las condiciones más frías y para eso tenía que haber cambiado su hemoglobina", explica a la BBC el profesor Cooper.

"Porque, como pasa con todos los mamíferos, al enfriarse la hemoglobina se vuelve pegajosa y no puede liberar oxígeno tan fácilmente. Así es como ocurren trastornos como el congelamiento de tejidos y la gangrena que sufren los montañistas".

"Por eso, decidimos estudiar qué fue lo que pasó con la hemoglobina del mamut en las temperaturas frías", agrega.

Los investigadores descubrieron que, gracias a su modificación genética, el mamut pudo volverse casi insensible a la temperatura y mantener el abastecimiento normal de oxígeno en el cuerpo.

Y a diferencia del elefante moderno, que desarrolló enormes orejas y otras características para mantenerse frío en el calor excesivo, el mamut evolucionó con pequeñas orejas y cola corta para ahorrar energía en el frío extremo.